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Lala Lala, “The Lamb” (Hardly Art, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

No nos la vamos a dar de listos y vamos a decir que estábamos esperando el segundo trabajo de Lala Lala como agua de mayo, porque hasta hace unos meses no teníamos ni idea de quienes eran. Aunque, mejor dicho, de quién es, porque estamos ante el proyecto de Lillie West, una chica de Chicago que nos ha conquistado con su indie-rock algo esquivo, pero totalmente efectivo. Y es que, así es como tiene que sonar el indie-rock en 2018. La música de Lala Lala no está falta de guitarras, todo lo contrario, son las protagonistas, pero hay otros ingredientes, como los teclados, las cajas de ritmos o los saxos, que le dan otro empaque a su indie-rock de sabor noventero.

The Lamb” se abre con las guitarras espesas y crudas de ‘Destroyer’, un corte que, por un lado, puede recordar a las Breeders, pero que cambia totalmente de tercio en su estribillo, donde esas guitarras se vuelven luminosas y claras y West canta de una forma un tanto más intensa. Y es que, la norteamericana, se mueve entre el mundo de la ensoñación y la rabia, triunfando fácilmente en las dos facetas. Solo hay que escuchar esa ‘I Get Cut’ contundente y sucia que representa el lado más agresivo de su música. Una agresividad, un tanto más melódica, eso sí, que también aparece en ‘When You Die’, otro de los grandes cortes del disco. En ella, también nos deja una buena escala de guitarra, al más puro estilo Sonic Youth, que resulta de lo más emocionante. Y es que, se le da muy bien lo dejar que su guitarra vaya subiendo y subiendo hasta encontrarse con un muro de distorsión. El mejor ejemplo es la fantástica ‘Dropout’, donde fusiona esa parte más ensoñadora con su pasión por el ruido.

Si nos vamos a su lado más ensoñador, hay que destacar ‘Water Over Sex’, un precioso corte donde aparecen las pausadas cajas de ritmos y los paisajes de teclados. Algo que también sucede en la más minimalista ‘Dove’, y en esa ‘See You at Home’ tan sixties que cierra el álbum. En la que, por cierto, el saxo hace acto de presencia. Pero hay más, como la electrónica lo-fi y melódica de la acelerada ‘Spy’, o una maravillosa incursión en el indie-pop llamada ‘The Flu’, la cual me ha recordado mucho a nuestros adorados Flowers.

No lo dejéis pasar, porque, sin duda alguna, estamos ante uno de los discos del año.

Valoración: 8,2

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