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La Estrella de David “Consagración” (Sonido Muchacho/Hi Jauh USB? 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Es absurdo ponerle una etiqueta a la música que hace David Rodríguez con La Estrella de David. El de Barcelona no tiene ningún problema en acercarse a cualquier estilo que le venga bien en ese momento. Por eso, sus discos, son tan ricos, porque, en ellos, puedes encontrar algún ramalazo flamenco, ritmos cercanos al krautrock, pop de toda la vida, o un poco de electrónica. Algo que se puede apreciar en “Consagración”, el que es su tercer álbum, y su mejor disco hasta la fecha.

Consagración” es uno de esos trabajos en los que el autor se encarga prácticamente de todo. Excepto alguna colaboración (La Bien Querida canta en el primer tema del disco), alguna letra, y alguna batería, todo lo demás está compuesto, tocado y cantado por el propio Rodríguez. Quizá, por eso, es un disco tan personal, porque, como ha dicho el propio David en alguna entrevista, no deja de ser un cantautor. Así que, gran parte de las historias que se cuentan aquí, son sus propias experiencias. Aunque no todo, evidentemente. Como ejemplo, esta ‘La canción protesta’, un tema que ha compuesto Luis Troquel, y en el que, juntos, despliegan una buena dosis de mala leche.

El hecho de que el disco sea muy personal, no está reñido con su asequibilidad. Es más, cuentan con varios temas que podrían ser un éxito en cualquier parte. Uno de ellos es ‘Cariño’, la que se podría decir que es LA CANCIÓN del álbum. Estamos ante un corte de desamor, en el que los ritmos kraut se fusionan con unas guitarras al más puro estilo New Order. Pero no se queda ahí, y su melodía, junto a su letra, tan melancólica y triste, hacen de ella de una canción irresistible. Otro tema que podría convertirse en un himno sin problemas es ‘Noches de blanco Satán’, donde se pone un poco guitarrero y sucio, y en el que se sincera con su poca habilidad a la hora de ligar en un bar. Más pop es ‘Maracaibo’, en la que vuelve a la melancolía para dejarnos la canción más bella del disco, y una historia de amores pasados.

Donde más aparece su personalidad, es en las baladas. Ahí tenemos ‘La primera piedra’, una canción donde aparecen El Museo del Jamón, las Olimpiadas de Barcelona, las Catedrales de Burgos y León, y en la que nos cuenta que nunca podrá hacer sus propias cecinas y morcillas por un trauma infantil con las armas –según el mismo, es un trauma verdadero-. Lo curioso, es que, al final, no deja ser un tema que habla de los emprendedores. Pero también hay canciones de amor un tanto más clásicas, como la bonita ‘Erosky’. O cosas más retorcidas y particulares, como ‘Sonia’, donde nos cuenta su primera experiencia en un camping. Y, para terminar, nos deja ‘Amor sin fin’, en la que se va a sonidos más experimentales y minimalistas, para contarnos una historia de introspección. Además, en ella, hace un pequeño homenaje a ‘Cariño’, dejando claro que es la canción principal del disco.

 

Valoración: 8,1

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