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L.A. Salami, “The City of Bootmakers” (Pias 2018)

Autor: | @sergiomiro

Empiezo con un mensaje a los muchos fans de Arctic Monkeys que no terminan de hallarse cómodos con la elegancia reposada que se respira en el Hotel Casino de los de Turner y que echan de menos algo del encanto descarado de antaño. De repente pueden llevarse una sorpresa agradable con algunas de las canciones del segundo disco de larga duración de L.A. Salami (A Man: A Man Without a Warning es especialmente “arcticmonkera“, y el fraseo de Salami comparte algunas de las cualidades del joven Turner).

Aunque si nos ceñimos a etiquetas, lo de Salami se supone que no es pop guitarrero, sino folk. Como tal, y por su facilidad para crear poesía cruda a partir de la realidad que le rodea, ya ha recibido las siempre recurrentes y peligrosas calificaciones de “nuevo Bob Dylan”. En realidad, poco de Dylaniano tiene este londinense (lo de L.A. no tiene que ver con Los Angeles, sino que son las siglas detrás de su nombre, Lookman Adekunle). A él le gusta decir que lo que hace es folk por la inmediatez de los lenguajes empleados, si bien musicalmente está abierto a muchísimos palos y a dejar que su banda de formato rockero brille en más de un momento.

Su visión amplia también se traslada a los temas que aborda en sus letras, desde el terrorismo islámico en Terrorism! (The ISIS Crisis) con su estribillo casi punk, hasta la cultura hipster y la gentrificación en Brick Lane, pasando por los males de su tierra natal en England is Unwell, donde por cierto borda el punto de vodevil pop tan característico de las mejores canciones de Ray Davies.

Componer y convertir las observaciones en agudos versos parece algo extremadamente natural para Salami. De hecho, este segundo disco nos llega apenas un año después del debut, a lo que hay que unir un par de EPs anteriores y un número indefinido de discos que según él están ya acabado. Talento semi-crudo de este nivel no suele surgir demasiado a menudo, y menos en el campo yermo del folk-pop británico, con lo que conviene seguir la pista de este treintañero. Aunque nos quedamos con la sensación de que él seguirá creando como un poseso, cuente con nuestra atención o no.

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