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Khruangbin, “Con todo el mundo” (Dead Oceans 2018)

Autor: | @sergiomiro

Lo de relajarse con música “chill out” ya es de viejunos. Ahora si quieres bajar un poco tu nivel de stress, o si buscas salvar a tus oídos de la saturación acumulada por los ruidos de la urbe y por la música desmadrada, lo que realmente mola es someterse a una saludable mezcla de ritmos de hip hop, funk iraní, surf rock, escalas orientales y títulos en castellano. O al menos de eso es de los que nos han convencido Khruangbin (avión en tailandés), que aunque vengan de Houston representan una de las opciones musicales más viajeras, exóticas y descentralizadas que podemos escuchar en los circuitos más o menos comerciales de la actualidad.

Como surgidos del baúl de algún DJ con vocación de arqueólogo, Khruangbin suenan al mismo tiempo atemporales e imposibles de geolocalizar. Lo que sabemos es que sus sonidos y sus “grooves” encajan con igual fuerza en el hilo musical de una tienda de ropa, en un festival de músicas del mundo, en un evento “urban”, o como música de fondo mientras descansamos en alguna hamaca colocada entre cocoteros.

Es ahora cuando el trío está recogiendo los frutos del revuelo que empezó a causar hace un par de años con su disco de debut y, sobre todo, con su gira como teloneros de Father John Misty, pero su sonido esta bien definido desde el principio, desde el momento en que el productor de hip hop y batería Donald Johnson J.R. se unió al guitarrista Mark Speer y a la bajista Laura Lee. Laura también hace las veces de vocalista, aunque su papel al respecto es prácticamente anecdótico, limitado a frases sueltas y algún que otro “yes” que nos subraya el buen rollo y el positivismo general impreso en cada uno de los surcos de la banda.

Con todo el mundo, por tanto, pone énfasis en la fórmula ganadora, y consigue trasladar una coherencia total a pesar de la cantidad de ingredientes en juego, sin por ello llegar a resultar demasiado cansinos (ayudan los cambios de intensidad rítmica a lo largo del disco, con predominancia de los medios tiempos, y con la bailable Evan Finds the Third Room como punto álgido).

Valoración: 7,2

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