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Kevin Morby, Singing Saw (Dead Oceans 2016)

Autor: | @sergiomiro

Kevin_morby_Singing_saw

Puede que el trabajo musical más lustroso de Kevin Morby hasta ahora sea el de ocupar el puesto de bajista en los maravillosos Woods, pero eso debería de cambiar pronto, ya que el hombre se está consolidando como artista en solitario entregando cada vez mejores discos. Singing Saw es el tercero de ellos, y nos presenta a un autor de influencias absolutamente clásicas, con un tono leonardcohenesco en los graves y un fraseo bobdylaniano en los agudos.

No parece que evidenciar sus influencias sea un problema para Morby. Singing Saw parece ser un disco dedicado a aquellos que siguen buscando magia intangible en los surcos de un buen disco añejo. Morby conoce a los clásicos y le gusta jugar a recrear aquello que les hacía especiales. Pero que nadie le tache de simple revivalista aún, pues también posee inventiva y recursos suficientes como para mirar frente a frente a cualquier nuevo ídolo del Americana, o como quiera que toque llamar al rock tradicional norteamericano en estos momentos. En ese puente entre modernidad y tradición en el que se sitúa, nos llega a recordar a los Wilco de Being there (sólo estaría por verse si a Morby le espera una evolución tan aplastante como la que vivieron los de Tweedy tras ese disco).

Una de las definiciones de su hoja promocional habla de que este es un disco compuesto de manera sencilla y llevado a cabo de manera orquestal. Una definición que se me antoja de lo más acertada al escuchar unas canciones que ocultan sus modestos orígenes al bañarse en suculentos timbres distribuidos entre teclados analógicos, coros femeninos, secciones de metales, todo tipo de artilugios eléctricos y, por supuesto, la sierra musical que da título al álbum (un instrumento cautivador que llega a recordar a un Theremin y cuyo último uso notable en el pop lo realizó Richard Hawley, si bien Morby hace méritos más que suficientes como para hacerlo suyo de cara a referencia venideras).

Tanto marcan esas instrumentaciones, que incluso una de las canciones principales, la rockera Dorothy, se construye a partir de una narración que va dando entrada literal al lucimiento de cada instrumento: “And I could hear that drummer roll as I listened to that choir cry / and I could hear that guitar weeping / I could feel those pipers pipe”.

Si bien las pìezas más animadas son las que más han trascendido de momento, es en los momentos reposados y atmosféricos donde el disco alcanza su mayor grandeza. Drunk and on a Star nos recuerda a las mejores baladas de The War on Drugs, mientras que el espléndido tema que da título al disco bien podría haber sido la elegida para los créditos de apertura de la primera temporada de True Detective (con permiso de The Handsome Family, por supuesto).

Valoración: 7,9

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