Publicidad

Junior Boys, “Big Black Coat” (City Slang, 2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

junior boys

Big Black Coat”, el último trabajo de Junior Boys, es de esos discos que pueden gustar tanto a los seguidores de la música electrónica, como a los que no están tan metidos en ella. El toque pop con el que cuentan algunas canciones, consigue que el nuevo álbum de los canadienses sea algo más que un disco exclusivo para los paladares más sintéticos. Pero no se quedan ahí, y en su coctelera también meten algo de r&b, house al más puro estilo Chicago, o synth-pop de aires ochenteros. Toda una maraña de estilos que Jeremy Greenspan y Matt Didemus fusionan con inteligencia y talento.

A lo largo de los casi 50 minutos de música que conforman el quinto álbum de los de Ontario, encontramos saltos de un estilo a otro, en los que son capaces de meterse en el funk más sintético, para acto seguido darte de bruces con una canción de electrónica minimalista y ensoñadora. Es el caso de ‘Over It’ y ‘C’Mon Baby’, dos canciones que van de la mano, y que apenas tienen nada que ver. Mientras en la primera se hacen con un jugoso ritmo bailable – según el propio Greenspan, lo ha cogido del ‘Young Turks’ de Rod Stewart-, y con un auténtico hit, en la segunda se entregan a una especie de r&B esquivo y tranquilo, que sorprende al final, con su misterioso paisaje de teclado. El caso es que las dos funcionan igual de bien. Y esto es algo que sucede a lo largo de todo el álbum. Canciones como ‘Baby Give Up On It’, su estupenda versión del ‘What You Won’t Do For Love’ – el hit de soul que hizo a Bobby Caldwell famoso a finales de los setenta-, o el mismísimo tema que da título al álbum, te enchufan la directa a la pista de baile más próxima. Por no hablar de tecnazo ‘And It’s Forever’, que sí les ha quedado un poco machacona de más.

En su faceta más minimalista se estrellan un poco más, pero solo un poquito. Digamos que un corte tan sumamente soul como ‘Baby Don’t Hurt Me’, no pega demasiado entre tanta electrónica. Sin embargo, cuando se dedican a jugar con sus canciones, no utilizando ritmos tan sobados, y llevándolas a otros terrenos, aciertan. Es el caso de la espídica ‘You Say That’ o de ‘Love is Fire’, en las cuales no dejan que el ritmo termine de explotar. La cuestión es que, aunque tengan un toque un poco más experimental, son dos cortes que entran con mucha facilidad.

Junior Boys han hecho un disco complejo, a la par que sencillo. Yéndose muchas veces por el camino más difícil, pero llegando sin problema a su destino.

Valoración: 8

To Top