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Júlia, “Pròxima B” (Malatesta / Hidden Track 2017)

Autor: | @sergiomiro

Las voz entre poderosa y evocadora de Estela Torno, en esa rápidamente identificable armonía que forma con los coros de Lidia Vila es un elemento familiar, nos suena de lo que pudimos degustar en el prometedor Nuvolàstic (2015), pero casi todo lo que órbita a su alrededor es muy diferente en el segundo asalto discográfico de Júlia. Las guitarras , que siguen siendo un elemento importante, han ganado electricidad y ceden bastante protagonismo a un sólido manto electrónico de teclados y ritmos programados.

Podemos echar la culpa de esta evolución (porque la cosa ha ido a mejor, sin duda) a la experiencia, al trabajo y a las ganas de poner foco a la propuesta. Pero sería injusto no considerar la influencia de una tercera pata que incluso en los créditos obtiene rango compartido con las dos componentes del trío. Nos referimos al productor Javi Carasueño, un geniecillo que sigue acumulando referencias notorias en su CV que le consolidan como uno de los nombres claves en su terreno en el pop patrio. De hecho, fue su trabajo para La calma chicha de Tulsa el que encandiló a Estela y Lidia hasta el punto de plantearse un rumbo musical que pasase necesariamente por el concurso de Javi.

Con él acordaron unos arreglos que, sin abandonar ese pop ensoñador que ya es sello de las valencianas, abraza varias vertientes de la electrónica, desde la más contundente (Menta) hasta la más etérea (Matèria o una cautivadora No t´ho mereixes, que tantos puntos en común tiene con las mejores piezas de otra banda para escuchar mirando a las estrellas como son Beach House), pasando por la épica (Pròxima B, repleta de bellas metáforas astronómicas) o incluso la bailable (Diumenges).

Ya no hace falta telescopio para encontrar el rastro de Júlia. Su Próxima B pide a gritos que lo habites y explores. Hay vida.

Valoración: 7

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