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Josef Salvat, Night Swim (Sony 2016)

Autor: | @sergiomiro

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Las tendencias recientes del pop masivo han provocado una cierta saturación de electro-romanticismo, con cantantes que se dejan el alma en medios tiempos y baladones mineralizados a base de potentes sonidos sintetizados; ya saben, los SamSmithSiaJohnNewmanEdsheerans de turno. Algunos de ellos ofrecen auténticos clásicos contemporáneos válidos incluso para oyentes “de morro fino”, pero también suelen caer con facilidad en un material demasiado aséptico y redundante. Se nos podría excusar, por tanto, si nos mostrásemos recelosos ante nuevos aspirantes a ese nicho de mercado.

Y es ahí donde aparece Josef Salvat para rompernos todos los esquemas. Muchas de las composiciones incluidas tanto en sus singles y EP´s primerizos como en este debut en largo encajarían en el perfil antes descrito (no en vano, se dio a conocer con una sentida versión del Diamonds de Rihanna, co-compuesto por la mentada Sia). Pero este australiano residente en Londres (y con conexión barcelonesa en un tramo importante de sus estudios) sabe bien lo que se hace. Distribuye bien las dinámicas y elige con mimo sus sonidos. Nunca llegamos a saber cuando un tema va a estallar, o si va a mantener sus emociones burbujeando a fuego lento hasta el final (Salvat ha llegado a declarar que su impulso natural es llevar cada canción hasta el paroxismo, con lo que la lucha por imponer contención es uno de los retos que más placer creativo le aporta). Son varios los “jitazos” de este palo que aparecen en el disco: la pegadiza Open Season, el coqueteo con el baile en Paradise, la desgarradora Till I found you, o una Closer de estribillo a base de metales y violines, tan convencional como irresistible.

Pero es que Salvat encierra muchos otros alicientes artísticos. Esparcidos por todo el disco encontramos incursiones en la producción creativa de sonidos electrónicos, como si de un James Blake moderado se tratase. Además, el punto que más nos atrae en sus primeros pasos artísticos son las piezas lánguidas y ambientales, de melodías de romanticismo decadente y seductores coros en la letanía (las fantásticas Every night y el tema titular). En temas como estos, Salvat parece un Chris Isaak postmoderno o incluso, como ya alguno ha señalado, una versión masculina de la mejor Lana Del Rey.

Añádase a todas estas consideraciones que el chaval (de 27 años) es bien parecido y que posee una voz potente, sugerente y nada cargante. Si nada se tuerce, puede haber aparecido una estrella verdadera que traiga el equilibrio a la fuerza entre lo estrictamente comercial y lo artísticamente estimulante.

Valoración: 8

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