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John Grant “Pale Green Ghost” (Bella Union 2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Las carreras musicales están llenas de cambios sorprendentes que, en un principio, chirriaban, pero que a larga han resultado de lo más necesarios. El último es el de John Grant, el que fuera miembro de The Czars, que cambia el chip en su segundo trabajo en solitario y nos deja unas cuantas canciones llenas de sintetizadores. Incluso se atreve con algún hit enfocado hacia la pista de baile. De hecho, no es casualidad que se mudara a Islandia para grabar este trabajo. Allí le esperaba el líder de Gus  Gus a los mandos de la mesa de mezclas. Pero no todo es electrónico en este álbum, y la sombra del gran “Queen Of Denmark” sigue presente en “Pale Green Ghost”. Lo podemos dejar en mitad y mitad.


El principio del álbum es sorprendente. Tanto el corte tranquilo y minimalista que titula y abre el disco, como Blackbelt, que es todo un rompe-pistas, dejarán a cuadros a más de uno. Esta vertiente electrónica la maneja estupendamente, sobre todo porque ha sabido enfocar estas canciones hacia otro lado, sin perder ni un ápice de su personalidad. Un seguidor de su primera época puede disfrutar de estos temas, aunque para ellos tenemos GMF, que ,con ese corte más clásico y su esclarecedor estribillo –“But I am the greatest motherfucker that you’ll ever gonna meet, from the top of my head down to the tips off the toes on my feet”– llega a lo más profundo. Además, es uno de los temas en los que colabora Sinead O'’Connor, que se ha implicado en la grabación y ha cantado por aquí y por allá –se merece estar aquí por la fantástica versión que hizo el año pasado del Queen Of Denmark–. Vietnam es un ejemplo perfecto de la fusión de las dos facetas de Grant en este trabajo. Es una canción calmada y cálida en la que unos sintetizadores analógicos y unos instrumentos de cuerda (muy presentes en todo el álbum) son los grandes protagonistas. Con It Doesn’t Matter To Him vuelve a mostrarnos su cara más clásica, en un tema de amor no correspondido (“It doesn't matter to him, i could be anything, but I could never win his heart again, it doesn't matter to him, he took away my triple way pass, i am invisible to him”). Una preciosidad. No podemos decir lo mismo de Why Don’t You Love Me Anymore, que aunque tiene otra colaboración de la cantante irlandesa (tremendo su grito desgarrador al final de la canción), termina cansando un poco. Diría que es el único tema flojo del álbum, ya que de aquí al final, sólo nos encontramos maravillas. Da igual que se ponga electrónico y sensual  (You Don’t Have To), o que le dedique un trallazo de synth-pop a un amigo suyo que se pegó un tiro en la cabeza (Sensitive New Age Guy); Grant se sale siempre con la suya. La música del de Denver es muy personal: sus letras reflejan lo peor de su vida y, según él mismo, es una mierda. Su paso por el alcoholismo o las drogas, se ha visto reflejado en muchos de sus temas, y siempre lo ha tratado con dignidad y sinceridad. Por eso mismo no extraña que en Ernest Borgnine, una canción claustrofóbica, nos cuente cómo lleva lo de ser seropositivo (hace apenas un año que se enteró). Para desengrasar un poco tanto mal rollo, nos ofrece I Hate This Fucking Town, una canción con un poco de mala leche (“You know i hate this fucking town, you cannot even leave your fucking house”), pero que también tiene un estribillo pegadizo. Un disco tan bueno lo tenía que acabar a lo grande, y así lo hace con Glacier. Son siete minutos de cuerda y piano absolutamente emocionantes y el mejor broche final para un disco sublime.  
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