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Joe Crepúsculo “El Caldero” (Mushroom Pillow, 2012)

Autor: | @talibanmusic_tm

joeelcaldero

Dicen que Joël Iriarte es un tipo testarudo. Y dicen que convencido de su propio pálpito, es capaz de seguir su camino al margen de modas y esnobismos. Y tal es su testarudez, que después de las buenas críticas obtenidas por Chill Out, decidió apostar por los ritmos latinos de Nuevo Ritmo, sorprendiendo a propios y extraños. En esta quinta ocasión, lejos de tomar el camino más corto, el genio catalán se ha encerrado en el estudio durante más de un año para reunir y cocinar en su particular caldero a fuego muy lento, sonidos, influencias, locuras bizarras, colores brillantes y elegantes y todos los ritmos de los que es capaz, ingredientes para engendrar el mejor disco de su carrera.  


Producido por el propio Joël, El Caldero es su proyecto más ambicioso, de parto largo y de resultado dolorosamente bello. Desde el concepto de la portada, diseñada por Efrén Álvarez, queda patente lo personalísimo del nuevo proyecto de Joe Crepúsculo, que podríamos resumir con una de sus nuevas letras: "Aprende a ser como quieras ser (...). Nunca me voy a resignar a ser como soy". Con El Caldero, Joe Crepúsculo continúa abriendo fronteras, acercando América Latina a Europa, mezclando la electrónica y la cumbia, uniendo el folklore y la experimentación como un cantautor del siglo XXI.  

El Caldero abre con "La alimentación de los dignos" que con su compás trotón nos recuerda poderosamente a "Disfraz de tigre" de Hidrogenesse, para noquearnos enseguida con la metafórica (a la par que hilarante) letra de "La higuera". Pasando el testigo del protagonismo al amor, "Amor de fuego" y "Si tú no estás" brillan por la inocencia de sus letras y por el descaro con el que afrontan el recuerdo doloroso del amor perdido. Con un ritmo casi de rock and roll "Una semana con los polis" se adentra, con una divertida letra que nos cuenta las costumbres de un Rodríguez cualquiera, en las pantanosas estructuras de la canción ligera. En "Quan totum ja s´ha marxat", Joël se atreve con el catalán por primera vez en su carrera, con un resultado sobrecogedor y con soberbios teclados y arreglos de guitarra. Pero si hay una joya en este caldero, esa es "Enseñame a amar". Con una pátina ochentera que recuerda a Limahl o a The Human League, frágil y cadenciosa, "Enseñame a amar" es la canción más bonita que jamás haya hecho Joël. Latinas y siniestras, "Yo voy por delante", "Garras de metal" y "Catedral" cantan a la auto afirmación y gritan por la libertad de estilos.  

Inesperado e inspirado, denso y pegajoso, El Caldero es un disco sorprendente con el que Joe Crepúsculo ha alcanzado la madurez creativa. Sin duda, unos de los discos a tener muy en cuenta en este 2012.

 

 

 

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