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Jil Is Lucky “Jil Is Lucky” (Roy Music 2010)

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A principios del pasado siglo, existía la costumbre entre los estudiantes universitarios de clase pudiente, de realizar un viaje por Europa al finalizar los estudios, antes de incorporarse a su realidad laboral. Se trataba de un viaje de aproximadamente un año de duración y en el que intentaban imbuirse de las tradiciones culturales de los países que visitaban, nada que ver con las becas "Orgasmus" actuales, en las que los estudiantes extranjeros solo se empapan en la hora feliz de los bares de moda.


A semejanza de esos universitarios de principios del siglo XX, Jil lleva años viajando por Francia, Gran Bretaña, Chequia, Argelia... integrándose con las diversas realidades culturales de los países que ha visitado, en una suerte de viaje iniciático, bebiendo de sus diferentes tradiciones musicales. Os puedo asegurar que el discurso musical de "Jil is lucky", que a tenor de las influencias que os he relatado puede parecer pretencioso, adolece de cualquier otra pretensión que no sea la de hacer canciones en las que la sinceridad sea la nota dominante. La voz de Jil transita espacios de crooner y de gamberro vocal, usando desenfadados falsetes que aderezan las melodías.
"Jil is lucky" es un disco degarrado, donde la tradición folk nortemericana (por más que le pese a Jil) es protagonista, pero en el que la música yidish, árabe y centro europea aparecen de manera tangencial, distorsionando el mosaico final y obteniendo como resultado un sonido similar a un Neil Young acompañado por la No Smoking Orchestra de Emir Kusturica, en lugar de por sus Crazy Horses.
"When I am alone", evidencia infuencias del David Byrne mas africano y "Judah Loew´s mistake" es un orgasmo de palmas y ritmos acelerados, una suerte de apoteosis de celebración gitana, que encierra la tristeza del que no tiene nada mas que la música para compartir con los suyos. "The wanderer" es una maravilla que rebosa dramatismo, y tiene el acierto de recalcar los estribillos con segundas voces o repeticiones cada vez mas quejumbrosas y "Don´t work" es la majestuosidad de un amanecer sinfónico. Pero es "Hovering machine" la pieza fundamental del disco. Posee una electricidad desbordante y una agresividad emocional al alcance de muy pocos que le ha hecho ya, un sitio entre los clásicos. Su solo epiléptico final me recuerda a otro clásico genial, el "Words" de Neil Young.
"Jill is lucky" es un disco apasionante capaz, sin ninguna duda de dar el salto y convertirse en uno de esos clásicos modernos, que afortunadamente descubrimos cada cierto tiempo.


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