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Jenny Hval, “Blood Bitch” (Sacred Bones, 2016)

Autor: | @sergiomiro

-¿De qué va el disco, Jenny?

-De Vampiros

-¡No!

-Bueno, es algo más que eso, pero…

Esa conversación es una de entre la multitud de sonidos sembrados a Lo largo de “Blood Bitch; sonidos que conforman, a modo de collage, el mapa con el que Jenny Hval nos traslada a un escenario cinematográfico, personal y horroroso (pero entendiendo horror, como el de las películas de serie B de los 70, con lecturas tan terroríficas como divertidas).

Los vampiros y, sobre todo, la sangre son un tema recurrente, aunque rápidamente se abren ante el oyente multitud de lecturas adicionales que establecen vínculos con el mundo de los sueños, la memoria, la auto-afirmación, el capitalismo y la menstruación.

Esa profundidad temática es abordada desde una perspectiva que delata la procedencia nórdica de Hval, quien ya ha se ha mostrado juguetona con los tópicos de su cultura en el pasado (recordemos que en su anterior, y muy notable disco, “Apocalypse, Girl, se citaba a personajes de Ingmar Bergman en los títulos de crédito). Son temas chocantes e incómodos de primeras, pero Hval los mira tan de cara que acaba por quitarles peso: “Don´t be afraid, it´s only blood”, como llega a cantar en ‘Period Piece’.

La cosa es que, si obviamos las tres piezas sonoras que bien podrían formar parte de una instalación museística (donde el co-productor, Lasse Marhaug, saca a relucir toda su experiencia como artista de música noise y de metal ultra-oscuro), el resto de composiciones nos presentan a una Jenny Hval más popera y accesible que nunca. Entiéndasenos: popera como Björk, o como Julia Holter, o como su admirada Kate Bush. La música de “Blood Bitch, cuando suena, es etérea, de ritmos muchas veces implícitos en el manto de sintetizadores que las conforman, pero al mismo tiempo bella y extrañamente adictiva.

Quizás, si a Hval le da por entregarnos una obra en esta senda, pero sin auto-sabotearse con interesantes pero difícilmente digeribles discursos sonoros, podrá acceder de forma más sencilla a esa minoría mayoritaria que bebe los vientos por las artistas antes mencionadas.

Valoración: 7

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