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James Vincent McMorrow “Post Tropical” (Vagrant Records/EMI Universal, 2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Post-Tropical

Con su primer trabajo, James Vincent McMorrow se hinchó de recibir comparaciones con Bon Iver, y muchos lo vieron como un imitador más de la banda liderada por Justin Vernon. Con este segundo disco va a seguir pasando lo mismo, aunque ahora también va a tener que aguantar las comparaciones con James Blake. Y es que McMorrow se pasa tres pueblos con el falsete y, para colmo, en este trabajo se ha dejado llevar por un cierto toque R&B que lo emparenta directamente con el músico londinense.

Post Tropical” es un álbum cálido, muy apropiado para estas fechas invernales (la portada no puede ser más engañosa), en el que McMorrow, más que cantar, se lamenta. Su falsete llega a resultar desesperante, y no se entiende muy bien el por qué se dedica a forzar tanto la voz. Si no eres aficionado a estos alaridos, solo te queda apostar por su música, en la que, afortunadamente, sí encontramos momentos brillantes.

Al irlandés le gustan esos crescendos llenos de pompa que, la verdad, a ratos resultan muy interesantes. Además, el toque electrónico que le ha dado a este trabajo le viene de maravilla a las tormentas orquestales que nos ofrece. Ahí está Cavalier, el single de presentación, que es de lo más bonita y, si no fuese por la voz, se podría escuchar una y otra vez. Y no es que su música sea muy original, pero en canciones como Gold (la mejor del disco, sin duda) y Look Out consigue su propósito, que no es otro que emocionar al oyente. Tampoco se le dan mal las cajas de ritmos, y nos entrega alguna que otra canción en la que la electrónica es la protagonista. Lo hace en Red Dust y en All Points, donde casi se acerca a la indietrónica. Son dos canciones que se salen un poco del toque “ambiental” que tiene el álbum y que, por lo menos, hace que te olvides de algunas partes más soporíferas.

El problema del disco (aparte del exceso de falsete) es lo que les cuesta despegar a unos cuantos temas. Canciones como Repeating o Post Tropical se hacen demasiado largas. Si a esto le añadimos que siguen el mismo patrón que casi todo el disco, que no es otro que ir subiendo de intensidad hasta que la canción termina explotando, uno acaba tirando la toalla y pasando al siguiente corte. Y el siguiente corte es Glacier, en el que también abusa de lo mismo, pero al menos lo hace con un poco más de inspiración y puede llegar a emocionar.

Al final ha conseguido hacer un disco tan bonito como irritante, lo que me lleva a preguntarme cómo sería este trabajo sin tantos tics. A veces es mucho mejor tirar de sencillez y dejarse la pompa para otros momentos.

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