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James McCartney, “The Blackberry Train” (James McCartney Limited 2016 )

Autor: | @antondj2

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El segundo larga duración del primogénito del Beatle Paul MacCarntey y su primera mujer Lisa MacCartney, bien podría ser un buen reclamo para escucharlo pero lo que nos encontramos es un compositor con una fuerte personalidad que no huye de sus raíces, es más se ayuda de ellas para mandarnos a un viaje imposible por toda la geografía musical. En momentos estamos en Seattle años 90, para aterrizar en el Nashville Sound, haciendo escala en el Rock Neoyorkino, elementos que plasma en “The Blackberry Train” (James McCartney Limited 2016).

Un disco que navega entre las aguas de su ascendencia y la muy acentuada producción de Steve Albini, el productor de grupos tan icónicos como Nirvana, The Stooges, Pixies o Mogwai; aunque a él le guste más que le denominen como ingeniero de sonido (de hecho se ha negado a aparecer en los créditos de muchos discos sino lo presentaban así), y es en la parte inicial del disco donde más se nota su mano. Canciones como “Unicorn” con unos riffs muy marcados que se acercan al grunge, pasamos a los grandes arreglos instrumentales de “Waterfall” con un tono más suave, conduciéndonos por pasajes sonoros muy delicados. Quizás “Ballerina” sea lo que mejor defina lo que vamos a encontrarnos, una intro muy agradable combinada con impetuosa agresividad, de ahí a “Peyote Coyote”un tema en el que flirtea con el noise, de ahí cruzamos al folk americano con “Too Hard”. En definitiva un álbum repleto de estilos tan dispares que se ligan en 11 cortes que mudan como un camaleón, de la intensidad de la primera parte del disco, poco a poco va menguando tema a tema, diluyéndose hasta llegar a canciones tan tiernas como ”Alice” o “Ring a Ring O´Rosas”. Es ahí donde por momentos desaparece la aportación de Esteve y se vislumbra al músico que se crió entre unos padres artistas que le inculcaron la profesionalidad que transpira durante todo el disco, (es más, antes de dar el salto en solitario ya tuvo sendas colaboraciones musicales con ambos, algo que seguramente le marcó el camino a seguir). Aunque el catalizador de todo es la voz de James que nos recuerda mucho a la de su padre Paul, algo que se intensifica a niveles inauditos en “Peace and Stillness”el tema que cierra el disco, un pequeño guiño o gran homenaje eso solo lo sabe James McCartney.

 

Valoración: 8,3

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