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Interpol, “El Pintor” (Matador, 2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Hace ya unos cuantos años que Interpol entró dentro de ese grupo de bandas que tienen muy poco que decir. Su fórmula está más que agotada, pero ellos insisten, y cada tres o cuatro años deciden sacar otra nueva colección de canciones repetitivas que ahondan en los mismos tics de siempre. “El Pintor” no es una excepción, y en su quinto trabajo, los neoyorquinos siguen tirando de oscuridad y épica guitarrera, para soltar un par de hits y un buen puñado de canciones aburridas.

El Pintor” es el primer disco que graban sin su bajista de toda la vida, que huyó antes de meterse en el estudio para volver a grabar más de lo mismo. Curiosamente, no han contratado a nadie para hacer su trabajo, y es el propio Paul Banks el que se ha encargado de grabar todos los bajos. Esa es la única novedad que nos vamos a encontrar por aquí. No es que les pidamos que de repente se dediquen a hacer un pop soleado, pero uno ya no puede con más punteos de guitarra iguales, las mismas líneas de bajo de siempre y el supuesto mal rollo que desprenden sus canciones. Incluso la voz de Paul Banks ya empieza a resultar cansina.

A su favor hay que decir que es su mejor trabajo en una década, y que por lo menos han tratado de buscar la inspiración que perdieron tras “Turn On The Bright Lights” y “Antics”. Eso no significa que este disco se pueda equiparar a esos dos trabajos; más bien es que los dos anteriores eran realmente malos. Aun así, si eres de los que disfrutó de sus primeros años, puede que canciones como ‘All The Rage Back Home’, ‘Anywhere’, o ‘Ancient Ways’ te digan algo y te recuerden a aquella época. Incluso algún tema más reposado como ‘My Desire’ o ‘My Blue Supreme’ (lo mejor de todo el disco) te pueden producir buenas sensaciones, pero todo es un espejismo. Sólo hay que ponerse otra vez canciones como ‘Obstacle 1’, ‘PDA’, ‘Evil’ o ‘NYC’ para ver que no hay color. Ya no sólo en su sonido, también en su composición. ¿Dónde están los buenos estribillos? Los Interpol de la década pasada sabían lo que era meter un buen estribillo en el momento justo, y hacer de la canción un hit instantáneo. Ahora lo han olvidado casi por completo.

El Pintor” quizá les sirva para seguir llenando grandes recintos y encabezar los festivales más pintones, pero, creativamente, aporta muy poco a su carrera.

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