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Illa Carolina “Illa Carolina” (Buenritmo/LAV, 2012)

Autor: | @indienauta

illacarolina

Pocas bandas de la nueva hornada indie nacional  han tirado de la sencillez y el buen gusto de una manera tan efectiva como lo hacen Illa Carolina en su disco de debut.


Carol y Aleix llevaban ya bastante tiempo confeccionando perlitas pop sustentándose únicamente en las guitarras de él (quien se suele encargar de todas las músicas) y en la limpia y enérgica voz de ella (responsable de las personales letras cantadas íntegramente en catalán). El tiempo fue poniendo en su camino al resto de integrantes de la banda: Dani, Santi y Marc para dar cuerpo a una banda de esas en las que nadie destaca porque todos parecen estar haciendo lo que ya venía prescrito en cada canción (esto, por supuesto, es tan sólo una apariencia, ya que una canción no viene con libro de instrucciones, y para pasar desapercibido por ella hay que tener mucho instinto pop).

La banda lleva tiempo dando avisos de sus posibilidades desde la base de la escena catalana, pero han sido sabios y pacientes para macerar su sonido antes de dar este salto al disco de larga duración. Como muestra de lo que hemos ganado con la espera, se puede “spotifear” fácilmente la versión de su tema estandarte Gran reserva incluida en la banda sonora de la película Any de gracia de Ventura Pons, y comparar con la que un año después han grabado para el disco que nos ocupa (en la que destaca el añadido de una intro de teclado lo suficientemente siniestra como para que pensemos que en lugar de Carol va aparecer Ian Curtis cantando).

Parte del mérito también se lo podemos otorgar a Miqui Puig, que ha estado ejerciendo de protector de la banda, y que se ha lanzado a la producción del disco presentándoles como una suerte de versión mediterránea de las formaciones de pop británico de los 80. No se trata de una grabación que ponga especial empeño en la sofisticación sonora; de hecho, casi podría dar el pego de tratarse de una añeja “Peel Session” realizada a Belle and Sebastian o a los primeros Smiths (escuchando el disco también me han venido a la mente “tótems” personales como el Murmur de R.E.M. y otros tantos discos de la época que sabían combinar preciosismo e intensidad sin tener por qué pisar el pedal de distorsión en ningún momento).

Por poner una pega, diría que el afán de ofrecer variedad armónica y rítmica a veces les ha llevado a algunos caminos que no terminan de casar con el discurso tan puramente popero con el que nos tenían tan hipnotizados (la batería marcial de No serveix de res fer-se el llit; o los arcordes y las síncopas jazzísticas de Tots els desitjos serían los ejemplos más claros), pero estas decisiones estilísticas no amenazan siquiera con romper el clima de elegancia y la coherencia que inspira este trabajo. 

Postdata anecdótica: en una entrevista promocional en Disco Grande, Julio Ruiz señaló al grupo que Em quedo els teus pecats le recordaba a alguna otra canción, y les animó a ayudarle a descubrir cuál. La cosa quedó, sin estar nadie muy seguro, en que podía tratarse de algún viejo tema de Rod Stewart. Escuchando el tarareo de mi esposa al poco de escribir esta reseña he caído en la posible respuesta, que es mucho menos popera y glamourosa de lo imaginado: ¡el estribillo de B.Y.O.B., de System of a Down! Si es que en cualquier lado se puede encontrar el germen para sacar una reluciente nueva canción...


 

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