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I Am Dive, Wolves (Foehn 2014)

Autor: | @sergiomiro

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Cuando un grupo puede convencerte del todo durante el primer minuto y medio de su disco, sin la necesidad siquiera de que su cantante haya abierto la boca, eso es que estamos ante auténticos artesanos de la sonoridad. Es lo consiguen I Am Dive con esa intro de teclado (¿será un Fender Rhodes?) de Days become ages, la canción que nos da la bienvenida a Wolves, el esperado (y a estas alturas, celebrado) segundo disco de este dúo sevillano.

Efectivamente, I Am Dive son capaces de cautivarnos con la propia inmensidad de sus atmósferas, como también sucede con los aullidos melodiosos de la canción que da título al álbum, o con gran parte de los teclados expansivos que se encargan de sujetar sus cimientos (las guitarras han perdido bastante responsabilidad respecto a su debut de 2012, Ghostwoods). En eso se puede considerar que han conseguido acercarse a la liga de algunos de los grandes referentes que se suelen citar a su lado, como The Album Leaf, Slowdive, Sigur Ros, o Efterklang, a quienes llegaron a telonear.

Pero es que, volviendo a la idea con la que abríamos esta reseña, cuando ya estamos seducidos por esa elocuencia instrumental, aparece la voz de Esteban para recordarnos cuál es la mejor baza de I Am Dive, y canta con más confianza que nunca unas melodías diseñadas para colarse en nuestro sistema nervioso, desde donde se van accionando lentamente las emociones pertinentes.

Es así como pueden permitirse incluso tirar de desnudez cuando la ocasión lo requiere, como en Norman, Oklahoma, donde un fingerpicking de acústica sustituye a todo su arsenal digital, o en ese gospel casi a capella de Departure, donde llegan a recordarnos a aquellas piezas espirituales de los U2 de los 80 como MLK (si se me permite tan mal vista referencia).

Sí, son españoles aunque no lo parezcan, y sí, merecen estar en todas esas listas de lo mejor del año en las que te habrás topado con ellos.

 

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