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HÆLOS, Full Circle (Matador 2016)

Autor: | @sergiomiro

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Así que Full Circle… Aludamos al título elegido para el debut de este trio londinense para trazar la “circuferencia completa” que nos ha llevado hasta aquí: Podríamos decir que la cosa comenzó con The XX, que establecieron nuevas normas para tratar el pop oscuro en esta segunda década del milenio, y que convirtieron las discretas armonías chico-chica en el nuevo standard de sensualidad musical. Eso nos llevaría a Oh Wonder, dúo londinense de reciente explosión mediática, que llevaron esos retales a un territorio mucho más amable y accesible, estableciendo puentes con la música negra y el R´n´B contemporáneo. El siguiente y consecuente tramo de ese círculo nos traería hasta HÆLOS, un trío también establecido en Londres, que desde unos comienzos totalmente discretos (se llegó a pensar que eran uno de esos proyectos misteriosos sin cara visible, cuando la realidad era que no habían podido permitirse una sesión de fotos oficial) se las apañó para llamar la atención de las personas adecuadas, consolidando sus pasos con un flamante debut para el sello Matador.

Full Circle se construye a partir de los temas con los que se dieron a conocer, como Earth not above y Cloud nine, sin llegar en ningún momento a aportar nuevos argumentos que sorprendan o superen lo ya conocido (si bien hay que reconocer el impacto de nuevos singles como Separate lives o Dust).

El sonido de las voces conjuntadas es similar al de las bandas antes citadas como parte del círculo, si bien aquí son tres los componentes que se lanzan a armonizar, y la parte femenina, Lotti Bernardout, parece tener un rango mayor que le permite de vez en cuando recrearse en unos sentidos tonos agudos.

Para ponerse una etiqueta propia antes de que los demás tiremos de derroche de imaginación, HÆLOS han definido lo que hacen como “euforia oscura”, música imaginada para cuando los clubs cierran. Es ahí donde se generan ciertas contradicciones con el sonido de base de la banda, unos loops y grooves electronicos que ni llegan a ser idóneos para el baile, ni destacan por su por su valor innovador. De hecho, para alguien que ya anduviera escuchando música enntre finales de los 80 y principios de los 90, muchas de las bases les podrán resultar hasta chirriantes, desde ese Pray que evoca aquel debut de Seal, hasta el mentado Earth not above que desentierra con escasa imaginación el más sampleado de los ritmos de la historia, el Funky drummer de James Brown. Cuando corres el riesgo de que un Viejo disco de Soul II Soul pueda sonar más contemporáneo que tu puesta de largo como nueva sensación de temporada, algo no anda del todo bien.

Valoración: 5,9

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