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Grupo Salvaje “III” (Acuarela 2013)

Autor: | @sergiomiro

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Vuelven Grupo Salvaje, siete años después de su último trabajo, estrenándose con el castellano como lengua vehicular de sus canciones, y reivindicando más que nunca el vínculo con el western que delata su nombre de guerra tan peckinpaiano.

¿Por qué ahora? Quizás les daba rabia ver sentados cómo Arizona Baby y su consecutiva mutación como Corizonas se hinchaban a tocar en grandes festivales, mientras pocos eran los que recordaban los dos discos –también publicados en Acuarela– en los que este grupo ya acudía a polvorientos caminos para desgranar sus arreglos y melodías.

Pero no dejemos que su nombre y estética nos lleve a un único punto de vista a la hora de juzgar la obra de este quinteto madrileño. Cierto que el comienzo, con De hornos al fin del mundo, hace uso patente de muchos de los trucos del mago Morricone; o que no les duelen prendas a la hora de tirar de metáforas totalmente vaqueras en canciones como Vigilia de Pentecostés (“Al tiempo subí a una loma desierta / A cumplir el plan sin rechistar / Perdí la mirada en el horizonte / Hasta que el caballo corrió”); o que hay piezas como Tormento en el que lucen similar combinación entre cabaret y folk fronterizo a la que podemos hallar en los extintos Le Punk o en algunas piezas de Bunbury; pero Grupo Salvaje es un grupo demasiado docto y poliédrico como para quedarse tan solo en esas anécdotas. En su música podemos encontrar trazos de Nick Cave, Johnny Cash, Tindersticks y demás terratenientes de la oscura elegancia, amén de un gusto por la instrumentación variada y elaborada, dejando siempre hueco protagonista a unas guitarras que lo mismo tiran del blues garajero que de las 12 cuerdas al más puro estilo Byrds.

El caso es que esta tercera entrega deja entrever el tiempo empleado en su elaboración, tanto en la música como en unas letras repletas de referencias literarias y culturales –unas más escondidas que otras-. Puede que estilísticamente no terminen de encajar en los esquemas de todos los seguidores de la escena indie actual, pero quien se encuentre cómodo habitando sus mundos encontrará aquí muchos motivos de disfrute.

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