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Gruff Rhys, American Interior (Turnstile 2014)

Autor: | @sergiomiro

gruffrhysamerican

Hay artistas que luchan por buscar maneras de renovarse, y acaban estampándose por que el público sólo quiere verles/escucharles en la variante estilística que les dio a conocer. Otros, sin embargo, son lo suficientemente afortunados y creativos como para hacer que justamente sea esa inquietud eterna lo que el público espera de ellos. Es el caso de gente como Gruff Rhys, un personaje cuyas excentricidades –dentro de Super Furry Animals o en alguno de sus innumerables proyectos paralelos- serían capaces de dejar chico al mismísimo Wayne Coyne.

Explicar a fondo de qué va su último proyecto en una breve reseña como esta es casi imposible, pero merece la pena que nos detengamos en algunos detalles.

American interior nace cuando Rhys descubre la existencia de un pariente lejano suyo llamado John Evans (1770-1799), quien recorrió buena parte de Estados Unidos en busca de una tribu de Americanos nativos que hablaban galés. La razón esgrimida para que tal tribu manejase ese lenguaje en esos lares era que descendían del también galés Príncipe Madog, cuya leyenda dice que descubrió América unos cuantos siglos antes de que a Colón se le ocurriese pasar por allí.

Una puede imaginarse la fascinación de Rhys al descubrir tal historia, lo suficientemente enrevesada y galesa para alguien que con los Super Furry Animals se empeñó tantas veces en cantas en galés en medio de la fiebre de orgullo inglés que trajo el Britpop. La respuesta de nuestro hombre no se quedó corta, ya que se procedió a embarcarse en una gira americana tras los pasos de la ruta de John Evans (a quien recreó en forma de marioneta de trapo que le acompañaba a todas partes) y componiendo canciones que evocaran su odisea.

Esas canciones fueron grabadas a mitad de camino en el estudio de Mike Mogis (Bright Eyes) y conforman este disco, que es tan solo una pata de un proyecto que también incluye un documental, un libro y hasta una App.

Como dice el propio Rhys, cada uno de los productos de American Interior funciona bien individualmente por separado o como complemento de los otros. El disco reúne todos los elementos de inventiva, encanto y melodía que se pueden encontrar en casi cualquier obra previa de Rhys.

La mirada hacia América se refleja en gran parte de las canciones, aunque siempre bajo un prisma agradecidamente distorsionado, capaz incluso de dotar de un aire psicodélico los clichés country de una canción como 100 unread messages (cuya letra es un trazado casi literal de las ciudades visitadas).

Canciones como The whether (or not). Allweddellau allweddol, o Iolo son perros verdes con encanto, cajones desastre donde caben elementos de la música tradicional americana, toques tribales (cabe suponer que como recreación de la música que haría esa tribu misteriosa que buscaba Evans), krautrock, y majestuosos arreglos orquestales.

Pero no todo es deliberadamente bizarro en este disco; también nos encontramos con otra tanda de canciones (The last conquistador, la setentera Liberty (is where I´ll be), o Year of the dog y su epílogo instrumental Tiger´s tale) que funcionan como composiciones perfectamente agradables, incluso para cualquier oído ajeno a las ocurrencias de Rhys, y hacen de American interior un disco tan delicioso y seductor como Candylion (2006), su segundo trabajo en solitario.

Por cierto que queda sin saberse si Evans llegó a dar con la tribu que buscaba, y tampoco se llega a definir qué fue de él en los últimos días de su vida. Rhys se pregunta desde las notas del libreto: “¿Qué será lo que lleva a hombres y mujeres a ir a los confines de la tierra en la (posiblemente) vana búsqueda de la verdad y la gloria?”. Ya podría darnos él mismo la respuesta, ya que después de la mastodóntica empresa en la que se ha visto embarcado, no tiene nada que envidiar al ansia aventurera de su pariente lejano.

 

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