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Geowulf, “Great Big Blue” (37 Adventures 2018)

Autor: | @sergiomiro

La vida ha sonreído a la trayectoria artística de Geowulf muy desde el comienzo; tanto que lo que les toca ahora es demostrar con su debut en larga duración que lo suyo puede ser un proyecto de calado en las largas distancias. No en vano, dos años antes de que estuvieran finalmente preparados para ultimar un disco completo, consiguieron acumular unos cuantos millones de streamings de su canción Saltwater gracias a un anuncio de la cerveza Corona cuyas imágenes no sólo servían para vender el dorado elemento a mansalva, sino también para instalar en las mentes colectivas la relación entre la música de este dúo y el buen rollo, el sol, y una buena piscina (imagen que, a juzgar por la portada de este Great Big Blue, tampoco es que estén deseando quitarse de encima).

Casi como una acción del karma para compensar esa buena fortuna, la distancia se ha convertido en un factor fundamental para poner palos en las ruedas de la evolución del grupo. Y es que, aunque tanto Star Kendrick como Toma Banjanin son australianos y se les supone felizmente instalados en Londres, el carácter nomádico que les juntó, es el mismo que ha hecho que durante grandes periodos Star estuviese alternando sus hogares entre Berlín, Suecia o incluso su Australia natal. Cada vez que ambos coincidían en Londres era tiempo de encerrarse en el estudio en sesiones maratonianas que sacasen el máximo provecho de momento.

No es que el disco delate esa malsana gestación, más allá de lo mucho que ha tardado en tomar forma cuando lo lógico habría sido aprovechar cuanto antes el impulso de Saltwater (aquí incluida, por supuesto). El dúo ha sabido sacar partido de la química que les une, gracias a la cual, por lo visto, las canciones de Star mutan y dejan atrás su vocación dramática más propia de artesanas de la languidez como Lana Del Rey o Sharon Van Etten. El resultado final es un dream pop bastante magnético –aunque a veces pueda pasarse de aséptico- que bebe tanto de los clásicos del estilo, como del shoegaze, como del girl pop de los 60, o del synth pop.

La vocación comercial de muchos de los cortes a veces no termina de corresponderse con la esencia global del disco, dejándonos una extraña sensación de estar escuchando el disco que grabaría Katy Perry si de repente se le metiera en la cabeza que el futuro del pop está en recrear a Mazzy Star o a Beach House, Con todo, Great Big Blue deja un buen regusto y ofrece un generoso puñado de canciones de esas que van a estar rulando por unas cuantas playlists veraniegas de amigos con buen gusto.

Valoración: 6

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