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Fleet Foxes “Helplessness Blues” (Bella Union 2011)

Autor: | @indienauta

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Aún con la emoción del concierto en el Auditori de Barcelona el pasado domingo 27 de noviembre, donde demostraron un gran nivel en el escenario, me cae el encargo de hacer una crítica de su segundo disco. No sé si dejarlo para más adelante, no vaya a ser que pierda cierta objetividad a la hora de juzgar el disco y me deje llevar por el placer que sentí anoche viéndolos en directo. Por otro lado pienso que mejor escribir con cierta pasión, así que me pongo teclado en mano a pintarrajear palabras sobre su segundo trabajo "Helplessness Blues".


El título parece ser, aunque no puedo decirlo con seguridad, una rebuscada alusión al "Helplessly Hoping" de Crosby, Stills & Nash. Quizás no, pero me gusta pensar que sí. Fleet Foxes no han hecho con este segundo disco nada que no hubieran hecho ya en el anterior. Mantienen esa línea setentera, acústica y trivocal que parecía haber pasado de moda hasta que estos chicos de Seattle la recuperaron. Y para un servidor, todo uso de armonías a más de 1 voz es ya de partida un hecho a tener en cuenta, quizás porque durante los últimos 20 años esta moda ha ido desapareciendo y ahora nos sorprendemos al escuchar un par voces en un estribillo. Fleet Foxes se saltan a la torera esa tendencia y recuperan con gloria y brillantez la técnica vocal. Con respecto al primer disco mantienen esa reverb eclesiástica que da profundidad a los juegos de voz. También siguen apostando por instrumentaciones puramente acústicas, con poca aportación eléctrica, y nulamente electrónica. También mantienen esa característica fleetfoxiana de hacer que cada tema pueda considerarse la aleación de varias y diferentes canciones. Así que nadie espere alguna novedad o sorpresa en "Helplessness Blues": si no te gustó el primer disco, éste tampoco te gustará. Pero si amaste el primero, éste es igual de brillante.

Ya sabíamos que Fleet Foxes suenan a unos Beach Boys trascendentales y a los antes citados CSN&Y. El disco exige de varias escuchas para poder ser óptimamente placentero. La primera vez puede llegar a aburrir, pero a medida que nos familiarizamos con las melodías van ganando en matices y en emociones. El timbre de voz, con su respectiva y abultada reverberación, de Robin Pecknold recuerda a My Morning Jacket, o a Ben Bridwell de Band of Horses. Pero en esta ocasión ha ampliado su gama sonora y se adentra en ciertos desgarres que generan momentos estelares en el disco, como ocurre en la inconmensurable "The Shrine / An Argument". También podemos enumerar un buen puñado de bandas del pasado de las que parece que Fleet Foxes se hayan alimentado para crear sus canciones: Traffic (en su lado más acústico), Yes, Bob Dylan, Big Star,... No traen nada que no se haya escuchado antes. Pero suena bien, está interpretado con elegancia y precisión y goza de la originalidad de que, ahora, muy pocas bandas (y con su mismo éxito ninguna) trabajan ya en este nicho musical. Recuperan con fuerza lo que en una época, cuando el indie no existía ni tan siquiera como idea, brilló y llenó de público los primeros y rudimentarios festivales, que con el tiempo se convirtieron en mitos. Esto me obliga a contraindicar este disco, y este grupo, a todos aquellos que nunca han viajado más allá de los 80 en el viaje musical porque, o no entenderán nada, o se atreverán a criticarlo bajo el prisma de las modas actuales. Y por muy poco moderno que les pueda parecer a muchos, "Helplessness blues" demuestra que el trabajo bien hecho nunca pasa de moda, y le saca el polvo a la inmortalidad del pop rock de los 70.

Y donde reside la mayor gloria de este disco sale a la luz en el momento de analizar canción por canción, porque se convierte en una muy difícil tarea encontrar similitudes con canciones del ayer, a pesar de ese aroma antiguo del que os he hablado. Ahí van mis apuntes: Primer tema: "Montezuma" es una canción que podría haber firmado el mismo Paul Simon, es un perfecto inicio que evoca un amanecer en alguna colina perdida en el imperio Azteca. Sigue con "Bedouin Dress", una canción al más puro estilo Graham Nash, con un violín que le da ese aire beduino que da título a la canción. Seguimos con aires a Simon & Garfunkel con "Sim Sala Bim", aquí te das cuenta de la belleza de los arpegios de los instrumentos de cuerda de Fleet Foxes, con una explosión emocional que va directo al "Suite Judy Blue Eyes" de CSN antes de acabar la canción. Y luego una de las canciones a destacar: "Battery Kinzie". Es un tema alegre, corto e intenso. "The Plains / Bitter Dancer" empieza con un in crescendo vocal eclesiástico que lleva a creer que CSN nunca se fueron, y que se mantienen tan jóvenes como en Woodstock. Con "Helplessness Blues" vuelven Simon & Garfunkel. "The Cascades" es un tema instrumental, de trovadores en la edad media, un paisaje feudal en medio de un disco pop. "Lorelai" podría haber sido producida por los hermanos Wilson, con un punteo parecido al "Everybody's talkin" de Harry Nilson. "Someone you'd admire" es una balada minimalista, una explosión de luz que nace en la fantástica voz de Pecknold, la canción que toda mujer desearía protagonizar. Y ahora, el mejor tema del disco: "The Shrine / An Argument". Es brillante, profunda, variada, bonita, redonda, con un final psicodélico con aires al "Tomorrow never knows" de los Beatles. El disco acaba con "Blue Spotted Tail" una preciosa nana que genera una sensación de tranquilidad y esperanza realmente emocionantes, y con un frenético "Grown Ocean" en el que parece que indagan más en nuevos sonidos, y a pesar de no hacerlo con contundencia, se alejan un poco de la tendecia clásico-setentera del resto del disco.

En fin, que Fleet Foxes ya han demostrado con 2 discos que hay algo que hacen muy bien. Aún no cansan y calidad nos les falta. Ahora bien, que en un futuro la usen para sorprendernos con algo nuevo es algo que no me atrevo a augurar. Se han consolidado como banda y este disco da fe de ello. El tiempo dirá si esta fórmula da para más. Bajo mi juicio, ahora están obligados a ir más allá. Me decepcionaría un tercer disco con el mismo aire, pero "Helplessness Blues" es un segundo plato exquisito y que sacia, lo que hace muy difícil que pidamos postre, a no ser que dicho tercer disco sea algo arriesgado y sorprendente.

A FAVOR: Esa constante búsqueda de armonías vocales, que algunos echamos de menos en la mayoría de bandas melódicas de hoy día.

EN CONTRA: Escuchar el disco entero de una tirada se hace cuesta arriba, la falta de innovación acaba cansando a pesar de que se compense con la técnica.

 

Fleet Foxes - Grown Ocean from Bella Union on Vimeo.

 

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