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Flamaradas, “Flamaradas al Prat” (El Genio Equivocado, 2017)

Autor: | @sergiomiro

Lo primero es celebrar que existan proyectos como 4 Raons de La Capsa de El Prat de Llobregat. En cada edición, cuatro artistas interactúan con vecinos del municipio con fines creativos. Luego tocaría aplaudir el buen olfato de sus responsables al involucrar a alguien como Daniel “Flamaradas” Magallón en la última edición, a sabiendas de que las canciones que ya hemos podido degustar de su aún corta pero incipiente discografía suelen resaltar las cosas pequeñas, la cotidianeidad que pasa desapercibida, y la poesía que puede estar implícita en lo periférico.

Como cabía esperar, todas esas características salieron a relucir en sus conversaciones con los vecinos de una población como El Prat, cuyas instalaciones más relevantes (desde el aeropuerto hasta las grandes superficies comerciales) pueden ser visitadas sin pisar el pueblo. La mirada de Magallón sobre los recuerdos de los vecinos (y hay que subrayar lo de recuerdos, ya que casi todos ellos le hablaron de sitios que ya no existían) dio lugar a cuatro canciones geolocalizadas y repletas de guiños a pequeños detalles de aquello que le contaron, pero lo suficientemente sugerentes como para sujetarse a la perfección ante orejas forasteras.

Tal fue el entusiasmo por el resultado de la colaboración artístico-vecinal, que entre Magallón y los responsables de La Capsa se pusieron de acuerdo para registrarlas en estudio, dando forma a este EP digital del que ahora te hablamos y que te recomendamos fervientemente como perfecto complemento al maravilloso “Pasaje entre las cañas” (2015).

Así, ‘Caterina’ nos traslada al viejo Cuartel de Carabineros del Prat, donde un joven aficionado a los pájaros fuma mirando al mar y pensando en su amada. Musicalmente, la segunda parte de esta canción combina todo aquello que convierte a Flamaradas en una de las propuestas más atractivas del panorama actual: esos coros femeninos entre kitsch y emocionantes, ese teclado Farfisa repleto de referencias a The Doors y otras bandas lisérgicas de los 60, y un Margallón usando su imponente barítono para hacer las veces de imponente trovador.

La evocadora ‘Sueños pájaros que pasan’ surge del recuerdo de esas ciudades en plena expansión, a medio hacer, con terrenos descampados donde el material de construcción ofrecía infinitas posibilidades de juego a niños que aún hacían de la imaginación su motor de ocio. “Jugando era cuando nos sentíamos libres”.

‘Camping Cala Go Go’  es casi “ye-ye”, como corresponde a una canción que rinde homenaje al paraíso interno en el que los vecinos de El Prat disfrutaban del verano sin salir de su municipio, remojándose en piscinas con forma de laberinto a salvo de la contaminación del mar de la zona.

El cierre llega con ‘Una ballena vestida de seda’, una preciosa manera de cantar sobre el característico olor de la fábrica de seda, repelente de visitantes, pero casi motivo de orgullo e identidad entre los pretendes.

Justo eso, orgullo e identidad es lo que nos deja la degustación de este breve caramelo. Con toda seguridad, cuando el GPS y nuestras prisas nos inviten a volver a pasar de largo el Prat de Llobregat, nos lo pensaremos dos veces. O como mínimo, tararearemos alguna de estas canciones.

Valoración: 8

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