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EMA, “The Future’s Void” (Matador, 2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Erika M. Anderson podría ser una de las muchas chicas que hacen buenas canciones pop, esas que funcionan gracias a un estribillo y una melodía pegadizos. Tiene el talento suficiente para ello, pero la de Dakota del Sur es una artista esquiva a la que le gusta que sus canciones no sigan los cánones establecidos del pop. Le encanta envolver sus canciones en marañas de ruido, utilizar pedales de voz incómodos y dejarse llevar por la experimentación. De vez en cuando, como en su anterior trabajo, le funciona muy bien, pero aquí no llega a conseguir la coherencia y consistencia que sí encontrábamos en “Past Life Martyred Saints”.

The Future’s Void” contiene un buen número de canciones interesantes, pero tiene un serio problema: los cortes más flojos, son muy flojos. En este disco de EMA todo es blanco o negro; es un trabajo tremendamente irregular. Es capaz de besar el cielo con la contundencia de ‘Satellites’ y de aburrir hasta al más pintado con ‘Smoulder’. Lo curioso es que los recursos que utiliza en las dos canciones son los mismos. Los pedales de voz están ahí, los ruidos extraños también, y no falta el misterio con el que impregna sus canciones, pero todo lo que tiene de impactante una, lo tiene de vacío la otra. En ‘3Jane’ y en ‘When She Comes’, dos preciosas baladas en las que se deja de artilugios y apuesta por la limpieza en su sonido, nos demuestra que no necesita sonar cruda y tirar de la fuerza para conseguir hacer buenas canciones. Son dos de las maravillas de este disco y le ganan la partida a  temas más incómodos y llenos de capas como ‘Cthula’ o ‘Neuromancer’ (en este último se ha marcado una especie de encuentro entre Nine Inch Nails y MIA que, a priori, resulta interesante, aunque termina saturando).

Lo que no entiendo muy bien es que pinta una canción como ‘So Blonde’ en este disco. En ella se convierte en una especie de imitadora de Courtney Love, y nos deja un tema grunge que poco tiene que ver con el resto del álbum. No es que sea una mala canción, pero no consigue que encaje con el resto de cortes del disco. Sobre todo con los del final, donde se relaja del todo y nos deja alguna pieza emocionante como ‘Solace’.

Es una lástima que no logre dar con la fórmula para hacer un LP en el que todos los temas mantengan el nivel, ya que tiene talento de sobra para ello. En algunos casos, no le vendría mal olvidarse de la suciedad y centrarse en hacer cortes más simples y limpios. La experimentación no siempre funciona.

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