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EMA, “Exile in the Other Ring” (City Slang, 2017)

Autor:  | Google+ | @curtillo

El nuevo álbum de EMA viene precedido de una polémica con su antiguo sello que, la verdad, no sabemos cómo habrá acabado. Y es que, la pasada primavera, la artista de Dakota del Sur, aseguró que Matador no le publica su nuevo álbum porque era demasiado político. A estas declaraciones, respondió uno de los responsables del sello, asegurando que esa no era la razón por la que no se lo publicaban; simplemente tenían que recortar y dejar de lado algunos trabajos. Al parecer ahí se quedó la cosa, y EMA encontró otro sello en el que publicar su tercer disco.

Una cosa está clara, “Exile In The Outer Ring”, es un álbum incómodo. Ya no solo por sus letras, que exploran esa América White Trash de la que ella proviene, y que le ha dado la presidencia a Donald Trump. También lo es musicalmente, ya que estamos ante un trabajo crudo, ruidoso y muy poco comercial –quizá, por eso, Matador no lo termino de ver-. Las guitarras sucias, cercanas a la primera PJ Harvey o a los Sonic Youth de los primeros ochenta, junto con los teclados escurridizos, y la voz distorsionada, forman un conjunto duro de escuchar, pero, a su vez, tremendamente llamativo.

El disco se abre con ‘7 Years’, una delicada balada lo-fi, que no entra dentro de la tónica general del álbum. De hecho, su toque ensoñador, y esas guitarras limpias, hacen de ella una canción de lo más bonita. Esta delicadeza aparece de nuevo, aunque aderezada con una guitarra estridente, en ‘Blood and Chalk’, y en ‘Receive Love’, la canción de amor del disco. Bueno, y ‘Down and Out’, donde la oscuridad se sirve en clave de pop. El resto es puro noise.

Erika M. Andersen, que así se llama la chica en realidad, llama a esa América más chunga “The Outer Ring”. Comenta que son esas zonas de las afueras de las ciudades, donde las grandes superficies comparten espacio con las tiendas pequeñas; donde los inmigrantes comparten las paradas de autobús con los votantes de Trump, y donde los hijos de estos juegan juntos en el parking de al lado. Un país lleno de contradicciones, que ella refleja en canciones tan duras y malrolleras como ‘Breathalyzer’, ‘I Wanna Destroy’ o ’33 Nihilistic and Female’. El caso es que, tras esa crudeza, se encuentra un alma más pop, capaz de dar con estribillos tan perfectos como el de ‘Aryan Nation’ que, con ese título, ya lo dice todo. Además, cuando rebaja la potencia y se mete de lleno en algo que voy a bautizar como “dream-noise”, se saca de la manga un temazo como ‘Always Bleeds’. Y es que, esa guitarra lo New Order, es maravillosa.

No cabe duda de que, con este trabajo, EMA ha conseguido su propósito de reflejar la cruda realidad de una parte grande de su país, y lo ha hecho sin concesiones, pero dando con esa tecla que levanta el interés en el oyente.

Valoración: 8

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