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Electric Soft Parade, Idiots (Helium 2013)

Autor: | @sergiomiro

electricsoftparadeidiots

Si al escuchar el nombre Electric Soft Parade se te enciende una bombillita y te viene automáticamente a la mente la imagen de las escaleras de caracol que ilustraba la portada de Holes in the wall (2002), puede que te alegre volver a tener noticias de aquella banda que llegó a estar nominada al Mercury Prize.

Cierto es que nunca llegaron a ser la “next big thing” que muchos insinuaban, pero se labraron una carrera con otros discos notables, hasta que hace seis años entraron en un periodo de hibernación que ahora se rompe con la publicación –por lo bajini, sin exceso de ruido mediático, eso sí- de este Idiots.

Poco o nada ha cambiado en el buen hacer de los hermanos White, cuya música aspira a ser tan atemporal que lo mismo da si ha sido grabada ayer o hace dos décadas. De hecho, en este nuevo trabajo hacen un guiño a su pasado más iluminado al contar con los productores de su mencionado debut.

Su pop de orfebrería es tan, tan inmaculado, que a veces puede llegar a resultar ofensivo. Y esa quizás sea la mayor pega que se le puede poner a Idiots: que cuando quiere lanzarse al pop cabaretero y alegre (Mr. Mitchell) carece del aire imperfecto y descarado que nos hacía sonreír cuando The Kinks intentaban lo mismo; y se quedan cortos de garra cuando quieren ponerse intensos (como el largo crescendo final de The corner of Highdown and Montefiore, que parece basado en el Isn´t it a pity de George Harrison).

Con todo, hablamos de orfebres del pop, de los que son conscientes del poder que se puede conseguir al unir una buena melodía con la progresión de acordes adecuada (baste con escuchar lo que van haciendo los instrumentos durante la estrofa de  The sun never sets around here, power pop de pura cepa).

A pesar de su título, Idiots está repleto de momentos que apelan a la existencia de vida inteligente en la música popular moderna. En sus mejores momentos pueden sonar a los Wilco de Summerteeth, al lado “McCartniano” de The Beatles, o a la ELO; e incluso en los pasajes más flojos su música cabría perfectamente en cualquier disco de The Fountains of Wayne. No me parece un mal saldo en absoluto.

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