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El Lado Oscuro de la Broca, Beta (El Genio Equivocado 2015)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

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¿Cuántos conejos van ya? La chistera del sello barcelonés El Genio Equivocado no debe tener fondo. Aquí llega uno de sus últimos fichajes, el quinteto zamorano El Lado Oscuro de la Broca y su flamante disco de debut, Beta… que suena a cualquier cosa menos a grupo primerizo. En tromba y a traición, sin hacer prisioneros, arrasando con todo. Trallazo tras trallazo. Lo repasamos a continuación.

La primera de las nueve balas del álbum se llama Meseta y sitúa al oyente en unas coordenadas sónicas muy claras: ritmo de vértigo, una atmósfera inquietante —ese tintineo maligno del teclado— guitarras que abrasan, percusión que golpea, pasajes experimentales que abren grietas por las que se cuela el feedback. Si les queréis poner etiquetas estarían entre el llamado shoegaze y/o el noise-rock, pero esto son canciones pensadas para el espacio sideral.

Todavía más asfixiante, con la batería a pleno galope, De luces sorprende por su barniz flamenco —esas palmas en el último minuto— y su poderoso último tramo instrumental. Le sigue Los líderes africanos, una de sus cartas de presentación en el 2014, en el que sin bajar el ritmo acelerado marca de la casa, hay mayor espacio para la parte vocal, con el apabullante mantra —”lo nuestro es tener paciencia/ tener paciencia”— actuando como martillo pilón. Danzad, danzad, malditos…

El tema más extenso del disco, Verdad lebrel, aumenta las turbulencias, con una melodía ominosa, que se desarrolla entre brumas, y una letra que nos habla de cazadores y cazados —los escasos dominadores y la enorme masa de dominados—. Es un triunfo entre forma y fondo, con ese distante ¿estribillo? —”No eres el elegido, no”— martilleando en la cabeza. Le sigue Toma, mono, fuma, más post-punk, incidiendo en la sensación de claustrofobia, con los latigazos de las guitarras rabiosas y la batería de César Serrano bombeando sangre en formas de tambores de guerra.

Lees el balompédico título del tema y piensas ”ya está, la cagada del disco”, pero no es el caso. Dino Baggio es en realidad es la pieza más sofocante de Beta, la más noise —lo que ya es decir—, cuatro minutos de crudeza y angustia frontal. A su lado, L.A.M.E se acoge casi como un respiro —de hecho es la canción más breve del LP—, con las voces de Juan Alfonso otra vez en primer plano y mayor presencia de teclados, aunque de nuevo apuesta por la furia para acabar.

Nos acercamos al final con Café en el circo romano, la más post-punk de lote y ahora mismo una de mis preferidas. No pierde fuelle respecto a sus predecesoras y, sin embargo, es más sutil, más esquiva en su confrontación con el oyente… antes de acometer la certera estocada. Es el penúltimo estertor de electricidad, ya que en el cierre de Beta, Tropical, los “broquianos” bajan algo el ritmo, que no la pulsión ni la sensación de amenaza, decantándose por un final más ambiental… aunque aún esconde un postrero coletazo. ¿Hemos aterrizado ya? ¿O acaso el destino alcanzado augura nuevos horizontes de tormenta? En cualquier caso, menudo viaje ha sido. Impecable e implacable debut el de El Lado Oscuro de la Broca.

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