Publicidad

DIIV, “Is The Is Are” (Captured Tracks, 2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

DIIVAlbum

17 Canciones y más de una hora de duración. El segundo trabajo de DIIV es una pequeña sobredosis de guitarras, a veces pop, a veces más rock, de la que no salen victoriosos. La banda de Brooklyn deslumbró hace unos años con su debut, en el que dejaban ver un enorme talento para recuperar el indie-pop de guitarras luminosas y melodías ensoñadoras, pero, en su continuación, se les ha ido de las manos. “Is The Is Are” es un trabajo al que le sobran media docena de temas, y termina resultando un tanto pesado. Eso sí, cuando se ponen las pilas, nos volvemos a encontrar con ese grupo capaz de hacer algo fresco e interesante con muy poco.

Se supone que Zachary Cole Smith, el verdadero artífice de este proyecto, quería hacer un trabajo en el que pudiéramos escuchar a los DIIV de siempre, pero también a los nuevos, unos donde la oscuridad, e incluso el denostado Grunge, tienen cabida. Hasta ahí perfecto, lo ha conseguido. Lo que no ha conseguido es que estos DIIV suenen igual de interesantes que los otros. Sí, hay cosas que resultonas, como la colaboración de Sky Ferreira en ‘Blue Boredom’, que tira de Kim Gordon y Sonic Youth que da gusto. Tampoco resultan desagradables para el oído ‘Bent (Roi’s Song)’ y ‘Mire (Grant’s Song)’, donde las guitarras rugen, pero sí es cierto que se hacen poco pesadas por su larga duración y su espesura. Están más acertados en ‘Incarnate Devil’, en la que fusionan luminosidad y oscuridad con bastante tino. O ‘Is The Is Are’, donde se atreven a dejarse llevar los las influencias de los Cure menos pop. Todas ellas tienen partes que las hacen atractivas, pero ninguna logra meterse entre lo mejor del álbum.

No es fácil hacer todo un hit  con un par de acordes y una melodía de lo más simple. Ellos lo han conseguido (una vez más) en esa ‘Under The Sun’ tan excepcional. Y es que, al contrario que en una buena parte del álbum, aquí el oyente se queda con ganas de más, y uno quiere que ese fade out del final no acabe nunca. Es, sin duda, el mejor corte del disco, pero no el único notable. Ya lo hemos comentado más arriba, cuando dejan que las guitarras cristalinas se conviertan en las protagonistas, suelen acertar de pleno. Ahí están la juguetona ‘Out of Mind’, las muy melódicas ‘Dopamine’ y ‘Loose Ends’, o la más seria ‘Yr Not Far’ para demostrarlo. Incluso, cuando pisan el freno, nos dejan alguna que otra cosa notable. Es el caso de ‘Take Your Time’ (otra vez poniendo la vista en Robert Smith y los suyos), o de la deliciosa ‘Healthy Moon’, el corte más pop del álbum.

Lo dicho, si se hubieran dejado fuera media docena de temas, e hubieran tirado hacia su faceta más luminosa, estaríamos hablando de un disco totalmente diferente. Así lo único que han conseguido es que nos empachemos.

Valoración: 7,2

To Top