Publicidad

Destroyer “Kaputt” (Merge 2011)

Autor: | @indienauta

destroyerkaputt

No podíamos dejar que se acabase el año sin rendir pleitesía en forma de crítica a uno de los discos que más ha sonado en la “casa Indienauta”. Y es que estamos ante un trabajo que lo mismo sirve de elegante fondo para una velada nocturna, que como laberinto sonoro en el que perderse a lo largo de insistentes escuchas con tus mejores cascos.


Sin descuidar sus compromisos compositivos en esa “Patrulla X del pop” que son los New Pornographers, Dan Bejar retoma su proyecto más personal para dar una vuelta de tuerca magistral que ha cogido desprevenidos hasta a sus seguidores más permisivos. Y eso que él ya nos dio un pequeño aviso en forma de EP con Bay of pigs (2008), donde se abandonaba a los sonidos electrónicos y al ambient más parsimonioso, pero claro, se supone que los EP´s a veces están para que los artistas se den ciertos caprichos estilísticos sin hacer mucho daño a nadie.
 
En Kaputt la transformación se ha completado, y poco queda aquí del artista que recibía eternas comparaciones con Bolan y Bowie. Eso sí, los guiños al ambient han quedado limitados a la primera mitad de la larguísima The laziest river, que sirve para cerrar el disco (quedando, por ello, como el único momento en el que baja el ritmo, si bien la canción compensa la espera una vez se echa a rodar a partir del minuto 8).
 
Después de acostumbrarnos a marcar la década de los 70 como punto referencial con el que medíamos sus trabajos, va Bejar y nos noquea con un auténtico festín de pop ochentero, pero el de la rama más elegante, aquella habitada por elementos tan valiosos como The Blue Nile, Prefab Sprout o Roxy Music, sin olvidar algunos ramalazos de electrónica ligera dignos de los New Order más inspirados.
 
De repente, nos encontramos disfrutando con baterías programadas y bañadas en reverb, saxos que podría haber tocado David Sanborn, con trompetas que parecen sopladas por el mismísimo Mark Isham, y con coros de chicas blancas que quieren pasar por negras (¿o es al revés?). Todos ellos son elementos que uno ya ha aprendido a descartar de lo que entendemos como música “cool”, pero que en el contexto de este disco (y de estas canciones, ¡qué canciones!) recobran sentido. Vamos, que si a Bejar le diera por dejarse el pelo a lo Limahl y calzarse el tipo de hombreras que empequeñecerían a los componentes de Loco Mía, capaz que hasta acaba pareciéndonos tendencia a seguir.

 

 

To Top