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Deptford Goth “Life alter Defo” (Merok 2013)

Autor: | @sergiomiro

DeptfordGoth

El escenario va siendo un lugar bastante común en las historias que nos encontramos en la música contemporánea: la soledad de un cuarto tan solo iluminado por la pantalla de un ordenador en el que brillan las diferentes aplicaciones que sostienen un estudio casero.

El protagonista, en esta ocasión, es Daniel Woolhouse, un joven artista del sur de Londres que se esconde bajo el alias Deptford Goth (el gótico del distrito londinense de Deptford, vendría a significar, algo que no es cierto ni estilística ni geográficamente, lo cual indica que nuestro hombre no se tomó muy en serio la elección de su nombre de guerra).

Su imagen, a base de la pertinente barbita hipster –un poco más aseada de lo habitual- y gorro de montaña, nos trae a la mente las primeras fotos que vimos en su momento de Justin Vernon. La referencia no es casual. De hecho, la manera más recurrente a la hora de describir el sonido de Deptford Goth ha sido la de un “Bon Iver producido por Jamie XX” (o por James Blake en algunos de los pasajes más atrevidos del disco, añadiría yo).

Esa tendencia a evocar lo etéreo y lo misterioso sin salirse de la economía sonora tan propia de los artistas antes mencionados (y de tantos otros que compiten directamente con Woolhouse  es esto de hacer ruido a base de dominar los silencios) tiene también su eco gráfico en la portada. Omitiendo cualquier tipo de información sobre el artista o el disco, todo queda reducido a una extraña ilustración de unas manos blanquecinas vistas desde una perspectiva en primera persona. Aparentemente, la cosa tiene que ver con un truco para saber si estamos soñando o despiertos (hay que mirarse las manos, ya que nunca guardan apariencia real en los mundos oníricos), y ciertamente esa es una pregunta que cabe plantearse varias veces mientras se escucha la música de Woolhouse.

Casi todas las canciones parecen estar flotando sin tener mucho a lo que agarrarse, cosa que confiere dones mágicos al disco, pero que también puede hacer vagar nuestra mente en busca de algún movimiento brusco que nos saque de la ensoñación y nos obligue a poner los pies en la tierra (tan solo los singles Union y –sobre todo-  Feel real anclan sus bases en firmes patrones melódicos y ritmicos del pop).

 

 

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