Publicidad

Darwin Deez, “Songs for imaginative people” (COOP 2013)

Autor: | @sergiomiro

darwindeez

Echemos un vistazo a la cantera. Ya son multitud los que han luchado contra su genética lampiña para dejarse una frondosa barba; lo de las gafas de pasta sin graduar ya es un clásico que ni llama la atención,; quien más y quien menos se defiende con el CuBase, el ProTools o, como mínimo, con el GarageBand; y si se juntan más de tres amigos en una habitación con la cantidad de cervezas adecuadas, capaz que se animan a armonizar sus voces al más puro estilo de los Fleet Foxes.

Pero… ¿y las guitarras eléctricas? La escena más hipster contemporánea anda necesitada un guitar hero que invite a las nuevas generaciones a querer aprender a tocar el instrumento de las seis cuerdas. Con un poco de suerte, Darwin Deez puede ser ese nuevo Mesías. Los sonidos y los fraseos de guitarra que pueblan su disco están entre los más originales e impactantes que hemos escuchado en la escena popera de los últimos años.

De manera hábil, Deez ha sabido ocultar algunas de sus influencias menos cool (y es que se nota que este chico ha escuchado mucho blues y funky añejo, por no hablar de un peligroso rejito a lo Sting ochentero que, por suerte para todos, sólo se hace demasiado cantoso en Moonlit), y las ha integrado en una amalgama de sonidos sintetizados, ritmos heredados de la cultura del cut/paste (de ahí las comparaciones constantes con Beck, un poco exageradas, en nuestra opinión), y giros melódicos casi tan excéntricos e inesperados como los de unos Deerhof.

Semejante mezcla se hace atractiva al oído y da resultados muy originales. Lo que ya no podemos pedirle es que encima tenga mucho gancho. Efectivamente, incluso después de varias escuchas disfrutables a Songs for imaginative people, resulta casi imposible canturrear de memoria alguno de sus esquivos estribillos. Tal vez este inconveniente no sea visto como tal por el propio Deez, quien acabó un poco cansado de que en su primer disco se le redujese al hype de su Radar detector y a sus peculiares movimientos de baile.

Está por ver si el gran público acoge con entusiasmo esta evolución. Si es así, preparémonos para esos guitarristas del futuro que podrían estar tomando forma justo en este momento.

 

 

To Top