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Crushed Beaks, “Scatter”, (Moshi Moshi Records, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Hay muy pocas bandas que rescatar de la nueva hornada de grupos ingleses que suenan como si estuvieran en la norteamérica de los noventa, y Crushed Beaks no es una de ellas. Al menos cuando suenan más cerca del indie-rock, porque, si se van al pop británico, la cosa cambia.

Desde Londres, estos tres chavales con fama de gamberros y borrachos no tienen ningún prejuicio en fusilar el sonido de todo tipo de bandas de los ochenta y de los noventa, creando así un noise-pop con algún ramalazo punk que está demasiado visto (la fórmula es tirar de rapidez y de melodía). El resultado es un trabajo soso, sin apenas cortes destacables, y perfectamente olvidable. Durante sus 36 minutos nos dejan alguna melodía interesante y algún buen estribillo, pero nada que no hayamos escuchado ya. Lo mejor lo tenemos al principio, en ‘Overgrown’ y ‘Replica’, en las que al menos se ponen más interesantes (han intentado hacer algo más que música para que la gente haga pogos en los conciertos). También se salvan ‘History’ y ‘Memory Loss’, en las que tiran de guitarras limpias y más cercanas al indie-pop de las bandas británicas de los ochenta.

El resto del disco se mueve en ese indie-rock cercano al punk que practican otras bandas inglesas como Male Bonding, y con el que no sabes si estás escuchando a un grupo con influencias de Green Day o de Sebadoh. Lamentablemente, están más cerca de los primeros que de los segundos, y temas como ‘Rising Sing’, ‘Choices’ o ‘Feelers’ entran por una oreja y salen por la otra sin dejar huella alguna –especialmente si creciste en los noventa, donde había millones de grupos mucho mejores y que hacían lo mismo con mucha más gracia–.

Scatter” es un álbum de debut que ni siquiera vale como ejercicio de nostalgia. Y es que no es tan fácil recuperar, o incluso copiar, los mejores sonidos de una década.

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