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Crescent, “Resin Pockets” (Domino 2017)

Autor: | @sergiomiro

En una de esas desinhibidas discusiones de bar entre “nerds” melómanos, un amigo me mostraba su decepción ante la no inclusión de gente como los Happy Mondays o Inspiral Carpets en el concierto liderado por Ariana Grande a favor de las víctimas de Manchester. Está claro que en 2017 Manchester no es Madchester ni pretende serlo. Lo que para muchos nosotros es una asociación obligada entre esa ciudad y una escena musical concreta que se vivió muy intensamente durante un par de años, queda reducida a estas alturas como una simple anécdota que ni siquiera roza al gran público, sobre todo a la nutrida generación de millenials que no tienen por qué saber quién demonios es Ian Brown.

De igual forma, Bristol va dejando de ser exclusivamente la cuna del Trip-Hop. De hecho, incluso en los años en los que todos parecían estar pendientes del sonido hipnótico que generaba gente como Tricky, Portishead, o Massive Attack, en la misma ciudad se cocía otra escena mucho más desinhibida y cruda. Con sede oficiosa en la mítica tienda de discos Revolver, y con el sello Planet como plataforma principal, surgieron formaciones como Movietone, Flying Saucer Attack, Third Eye Foundation o los que nos ocupan, Crescent. Era una escena real, ni prefabricada ni potenciada externamente, con miembros que colaboraban o intercambiaban sus roles entre bandas, y con un ideario sonoro no escrito pero bastante definido.

Diez años después de su última grabación, Crescent publican Resin pockets para decir (o susurrar, más bien) que siguen vivos a través de la figura principal de Matt Jones, con la ayuda de su hermano Sam a la batería e incluso la participación de miembros de Movietone o Headfall, como en los viejos tiempos.

El paso de los años no ha cambiado las reglas del juego. Las nueve canciones aquí incluidas siguen teniendo un aire de folk arrastrado, y han sido grabadas en exteriores e interiores con un sonido deliberadamente lo-fi que en ocasiones delata sus circunstancias con todo tipo de ruidos de ambiente (desde coches a transeúntes).

Matt Jones quiere apelar a la memoria con este disco, y ciertamente se accionan determinados resortes que rememoran aquello que hace más de dos décadas nos sonaba totalmente fresco y excitante. Quizás los que lleguen de nuevas a Crescent con este disco, no encontrarán suficientes momentos musicales objetivos con los que emocionarse, pero sí que se toparán con un artista honesto y ajeno a cualquier tipo de postureo o condicionante.

Valoración: 6

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