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Concrete Knives “Be Your Own King” (Bella Union – Coop, 2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

concretecover

Hay discos que tienen una función revitalizante, una capacidad para transmitir una adictiva animación e insuflar energías en el oyente. El debut de Concrete Knives, un joven quinteto procedente de Caen, Francia, es un excelente ejemplo de este tipo de trabajos.


Con tan solo un EP lanzado en abril del 2011 y muchas expectativas creadas por haber firmado con Bella Union, pero sobre todo por sus elogiados directos, nos llega ahora su primer LP, Be Your Own King, y la primera impresión es, en una sola palabra, vibrante. Nos han invitado a una fiesta, y pinta de las que no se olvidan. En Be Your Own King el grupo francés parece tener un patrón claro, una sola fórmula a la hora de crear las canciones, pero, sin embargo, ésta se muestra de diversas formas, pudiendo decirse que es un disco poliédrico, con cuatro caras diferenciadas. La primera de ellas es espídica, fulgurante y adictiva. Comienza con Bornholmer, que abre el álbum poniendo todas las cartas sobre la mesa: urgencia, inmediatez, enorme talento melódico, la voz femenina de Morgane Colas como punta de lanza de múltiples armonías y coros arropados entre sintetizadores pop. A continuación le sigue Happy Mondays, sin perder ese aire festivo y eufórico ante el que es imposible no contagiarse. La tríada se cierra con Brand New Start, introduciendo ritmos ligeramente más sincopados, funkies. Es el momento álgido, algo fuera de control y alocado de la fiesta. Piensen en unos Arcade Fire, época Funeral, en versión hedonista. La segunda cara se inicia con Wallpaper que ralentiza el tempo e introduce nuevos aromas y sensaciones en la paleta musical de Concrete Knives, con las percusiones adquiriendo más protagonismo. Algo que todavía se hace más evidente y exótico con Africanize, a un paso de la fusion del indiepop con los sonidos étnicos. Quizás entramos en el tramo más flojo de Be Your Own King, donde las canciones parecen aventuras por concretar. Cerrando este bloque tenemos Roller Boogie, que a excepción de esos coros a partir del minuto 2, es un tema instrumental, juguetón y desenfadado, que sin llamar demasiado la atención si encaja perfectamente y sirve de impasse, de puente hacia la siguiente fase del disco. El momento chill-out de la fiesta se ha acabado. La tercera parte del disco la inicia Greyhound Racing que nos devuelve a terrenos conocidos en la primera parte de Be Your Own King, pero con matices más directos y rockeros. Wild Gunman sigue esa senda, siendo aún más tosca y rugosa. Más simples pero igualmente efectivos, ambos temas recuerdan a unos Yeah Yeah Yeahs en los que Karen O estuviera acompañada por una tropa de hombre aullantes. El final de la juerga siempre es duro. Y llega la mañana, el día después, con las dos últimas canciones, Truth y Blessed, los temas más reposados del álbum. Transmitida a su peculiar y aparentemente caótica manera, hay una cierta melancolía en ambas. Sin llegar a sonar funestos, los coros de Blessed denotan sensación de derrota. No para el oyente, que seguro ha disfrutado de esta singular fiesta, de la efervescencia, desparpajo y apabullante coctelera de sonidos –también algún momento menos inspirado- que nos ofrecen Concrete Knives en Be Your Own King.    
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