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Cómo Vivir En El Campo, CVEEC2 (El Genio Equivocado 2014)

Autor: | @sergiomiro

cveec2

¿Quién dijo que segundas partes no son buenas? Desde su explícito título, Cómo Vivir en el Campo han querido dar la impresión de secuela con este CVEEC 2, editado en las selectas filas del sello El Genio Equivocado. Pero ojo, que a pesar del relativo anonimato en el que quedó su debut, estamos ante un trabajo que tiene la convicción y la definición del que se sabe caballo ganador, con todos los elementos para sacar a la banda del underground de la escena indie madrileña y llevarlos a lo más alto (compartiendo podio con sus compañeros de sello Cosmen Adelaida).

El selfie espontáneo y dudosamente iluminado de dos chicas (amigas de la banda, por lo visto) que ilustra la portada es otro elemento engañoso, ya que la banda parece haber querido dejar atrás cualquier indicio de amateurismo lo-fi en su grabación (el que lo haya masterizado un peso pesado como Denis Blackham, ya es un indicativo) a favor de algo mucho más elaborado.

Tampoco se nos asuste nadie pensando que CVEEC se han transformado en la versión patria de Alan Parsons; lo suyo sigue siendo un indie deliciosamente noventero y cañí, sustentado en la fuerza de unas canciones que no tienen complejos de moverse en estilos aparentemente contradictorios entre sí.

De esta manera, el lado más “Krautrock” de la banda se deja notar en la apertura con Oro graso, donde, a juzgar por lo poco clara que dejaron la voz en la mezcla, importa más el ambiente de feedbacks y el ritmo obsesivo que lo que se dice en la letra.

El mensaje, por el contrario, lo es casi todo en la igualmente germánica Perdido, una de las grandes bazas del disco y aspirante a himno con su letra entre insolente e indolente sobre la noche madrileña y sobre esa opción tan “indie” de dejar que pase el fin de semana sin salir de nuestra habitación.

Si se moviesen exclusivamente en estos terrenos, CVEEC podrían tener problemas para destacar entre otras bandas, pero es que también poseen otra vertiente, mucho más luminosa, influenciada según dice su propia nota de prensa por el pop californiano.

Es ahí donde encaja mi favorita personal del disco, La perla del Pacífico, una invitación al desenfreno tanto desde la letra (“bailo sin preocupación…”) como desde su contagioso ritmo y su instrumentación adicional (el teclado y los metales que complementan perfectamente a las guitarras y percusiones).

La mitad de este escueto disco está dominada por una curiosa apropiación de estilos latinos, siempre desde el filtro indie, como en ese bolero irresistible de Lo que no logra la razón lo hace el diablo, o en Cuando el sol, asombrosa versión de un relativamente desconocido tema adulto de la trovadora cubana Teresita Fernández, normalmente recordada por su obra infantil. Son piezas al mismo tiempo entrañables y emocionales, que no habrían desencajado en el repertorio en castellano de un Devendra Banhart, por ejemplo.

El final vuelve a descolocarnos con una larguísima intro atmosférica a base de guitarras, saxo y teclados que a partir del minuto ocho da paso a un suave ritmo programado desde el que se construye la hipnótica Escándalo en la autopista.

Entre su escueta duración, la gran variedad que cobija, y los alicientes de cada una de las composiciones, CVEEC 2 se escucha en un plis plas, y genera tanta adicción que ya en esta redacción somos muchos los que hemos hecho las maletas para dejar la ciudad a favor de la vida rupestre que predica este trio.

 

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