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Colourmusic, May you marry Rich (Memphis Industries 2014)

Autor: | @sergiomiro

colourmusic

Acabamos de dar por finiquitado el 2014, y en el plano musical eso significa un aluvión de listas con lo mejor del año. Al margen de las inclinaciones estilísticas de cada medio o melómano que se ponga a elaborar ese deliciosamente inútil artefacto, lo normal es que comprobemos cómo una serie de discos suelen coincidir en casi todas las posiciones de cabeza. Esto es porque son genuinamente buenos discos, pero también porque nuestros gustos y entusiasmos a veces están condicionados –no tiene que dolernos admitirlo- por los impulsos positivos que se van acumulando cada vez que alguna voz influyente los señala como “obras a tener en cuenta”.

Lo malo de ese sistema es que, si a un par de los “gurús oficiales” se les pasa por alto señalar con el dedo alguna obra que pudiera merecer estar arriba, puede pasársenos el año habiendo dejado escapar más de una joyita.

Toda esta parrafada es para dejar claro que con Colourmusic se puede haber cometido una injusticia de ese tipo, ya que May you marry rich, su tercer disco, tiene todas las maneras y acumula todos los méritos creativos como para ser considerado un “disco importante”.

Estamos ante la culminación sonora y compositiva de mundo muy personal en el que estos chicos de Oklahoma parecen ser los únicos habitantes. Escuchándoles identificarás unas cuantas influencias, pero nunca podrás aislarlas, sino tendrás que mezclar dos o tres comparaciones dispares para poder definirles con precisión. Ignoro si ellos se adscriben a algún género, pero yo me aventuraría a crearles uno ad hoc. En ellos notamos una mezcla entre la psicodelia de bandas como Flaming Lips (Wayne Coyne es fan suyo), el carácter etéreo del dreampop o el shoegaze, y la contundencia rítmica de unos Led Zeppelin. ¿Lo llamamos “Ledgazing”, o “Shoezeppelin”, por ejemplo?

Es un disco denso, arisco en partes, con un sonido que al principio parece tosco, pero que poco a poco va revelando la complejidad generada a través de toneladas de reverb y una elaborada acumulación de capas. Sus canciones en ocasiones tienen gran fuerza melódica, y hasta llegan a apoyarse en algún bizarro riff casi rockero (Overture podría ser una canción de Jane´s Addiction), si bien en su mayor parte también se dejan llevar para alcanzar sus propias cumbres con estructuras hipnóticas de estructura libre. Tremendos.

 

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