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Club 8 “Above the City” (Labrador Records 2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

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Ya tenemos entre nosotros Above the City, el octavo disco de Club 8, quizás su trabajo más ecléctico y en donde el veterano dueto sueco formado por Karolina Komstedt y Johan Angergard muestra sus múltiples facetas, con disparidad de resultados.

Kill Kill Kill abre el disco de forma misteriosa y sugerente en un tema envolvente que recuerda poderosamente al estilo de Still Corners, a un paso del trip-hop. En cambio, el single Stop Taking My Time supone un radical giro estilístico llevándonos sin remisión a la pista de baile con un tema que podría firmar Ladyhawke. No se puede discutir, es un hitazo.

Guiados por una curiosa percusión, se abre paso la cadenciosa You Could Be Anybody, segundo ejemplo de electrónica realizada con buen gusto, a la que le sigue Run, que se aleja momentáneamente de la pista de baile y se adentra en terrenos más expansivos. Pese al resbalón del coro de niños -dichosa costumbre-, la canción llega a buen puerto gracias al contraste entre la dulce voz de Karolina y las percusiones tribales, que le dan un trasfondo épico.

Tras la brevísima, anecdótica Interlude, llegamos a Hot Sun, que ofrece justo lo que su nombre indica. Una pieza desenfada y perezosa, que suena a sal en la piel, a días resplandecientes y pocas preocupaciones. Y en esa paradisíaca playa seguimos con A Small Piece of Heaven, tan jovial y ligera como almibarada y naïf.

El trío de temas ideales para el verano se cierra con el recién estrenado nuevo single I’m Not Gonna Grow Old, donde el veterano dúo echa el resto -quizás demasiado- en un estribillo ideado para las pistas de baile y las cadenas de televisión más insoportables y que puede recordar a Kylie Minogue -lo que por muy hipster que sea, no es la mejor señal-.

A continuación tenemos un nuevo impasse en forma de penetrante silbido llamado Interlude #2, a la que sigue Into Air, que parece situarnos en un lugar algo más oscuro y acechante. Electrónica ochentera en la estela de los inevitables Chromatics

Tras Instrumental, otra vez un interludio totalmente prescindible, entramos en el tramo final de Above The City con Travel, un nuevo viraje en el disco, aparentemente siendo el tema más desnudo y directo, con Karolina al mando, dibujando una vaporosa melodía que acaba abruptamente tras apenas dos minutos, dejando al oyente con ganas de más.

Less Than Love nos devuelve por un instante al estilo escogido en Run, percusión en primer plano que nos retrotrae a la época del magnífico The People’s Record y que marca sobremanera la canción. Sin embargo, también cuenta con un fantástico estribillo y una nueva dosis de épica con esos oh-oh-ohs. Coros que aspiran a comerse al oyente y que continúan, sino se redoblan, en Straight As An Arrow, cierre del disco que quizás peca de grandilocuente.

En definitiva, Above the City se presenta como una colección de canciones tan ambiciosa como dispar, en el que los grandes aciertos, la mayoría situados al principio del disco, destacan mucho más que el trabajo en conjunto.

 

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