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Clap Your Hands Say Yeah, Only run (Xtra Mile Records 2014)

Autor: | @sergiomiro

clapyourhands2014

Están apunto de cumplirse 10 años desde que se publicó el debut homónimo de Clap Your Hands Say Yeah. Es una referencia ideal para comprobar cómo han ido evolucionando las relaciones entre la industria musical y las redes, sobre todo en el mundo “indie”, ya que dicho disco fue uno de los primeros ejemplos del poder de la blogosfera y de lo que podríamos llamar el “efecto Pitchfork”. Una crítica entusiasta en el hoy indiscutible portal, casi inmediatamente replicada en foros y blogs de “coolhunters” musicales, hizo que ese disco autoeditado, imposible de conseguir en tiendas convencionales, se convirtiera de la noche a la mañana en uno de los hypes más molones de 2005.

Por encima de modas y de nuevos canales de comunicación, aquel debut era excelente. Parecía haber nacido un grupo dispuesto a comerse el mundo en el comienzo del nuevo milenio, con canciones que conjugaban melodía y art-rock, candidez y cerebro en la línea de los mejores Talking Heads ( factor acrecentado por el inconfundible tono vocal de su líder, Alec Ounsworth, el eslabón perdido entre David Byrne y Thom Yorke).

La decepción del segundo disco parecía casi inevitable, y la banda lo puso más fácil aún entregando una obra caótica e inaccesible (producida por un Dave Friedmann más saboteador que nunca), que sobre todo carecía de composiciones mínimamente memorables.

Tras pedir perdón e intentar recuperar terreno perdido con un mucho más amable Hysterical (2011), CYHSY regresa ahora de aquella manera, con la deserción de tres miembros fundadores, lo cual nos deja tan solo con Ounsworth y con el batería Sean Greenhalgh.

Los cambios en la formación son aprovechados para introducir nuevos sonidos, esta vez más apoyados en teclados y en electrónica, así como el uso de grabaciones de “spoken word” que van paseándose por muchas de las intros de las canciones.

El disco está auto-producido, lo cual nos podría dar la esperanza de una vuelta al encanto minimalista del debut, pero no, CYHSY parecen haberse abonado a un sonido elaborado y grandilocuente (las baterías son enormes, quizás por ser marca de la casa de Dave Friedmann, que esta vez no produce pero que se encarga de las mezclas). Yo soy de los que opina que les sentaba mucho mejor el empaque más modesto de antaño, pero ese detalle casi sería insignificante si a cambio nos obsequiasen con composiciones de altura. Y una vez más, no es el caso (salvo honrosas excepciones como Only run Impossible request). Ounsworth se contenta aquí con esquemas circulares y repetitivos y con dejar que el indiscutible carisma de su voz (por más irrite a algunos) sea casi siempre el mejor hilo conductor que echarse a la oreja.

Ni siquiera una supuesta cumbre indie, el dueto con Matt Beringer (The National), provoca el efecto deseado, ya que se trata de una canción bastante caótica en la que Beringer poco puede hacer más que recitar con toda su energía para intentar sobresalir entre el barullo general.

Probablemente, el sino de CYHSY sea hacer discos como este, puede que aquel debut fuera una bendita casualidad fruto de mil condicionantes que ya no volverán a repetirse. Con todo, ese arranque les dio el crédito (a ellos o a Ounsworth, que ya viene a ser lo mismo) para poder moverse con cierta comodidad en el mundillo indie a lo largo de los años, y para que siempre nos veamos condicionados a prestarles media oreja confiando en encontrar algo que nos haga sonreír y nos devuelva a ese lejano/cercano 2005.

 

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