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Christopher Owens, “Chrissybaby Forever” (Turnstile, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Casi todo el mundo está de acuerdo en que disolver Girls no fue la mejor idea de Christopher Owens. Desde entonces ha estado intentando desarrollar una carrera en solitario que, aun siendo notable, se ha quedado muy lejos de los trabajos previos con su antigua banda. Parece que hasta él mismo se ha dado cuenta, y en este “Chrissybaby Forever”, que editó por sorpresa hace unas semanas, vuelve descaradamente al sonido de Girls. Además, lo hace con muy bueno resultados.

Dice Owens que este es el primer disco que realmente ha grabado en solitario. Sus dos anteriores trabajos lo dejaron pelado, y no ha podido pagar a una banda que le ayude con la parte instrumental. Así, poco a poco, en un estudio de San Francisco que está a 20 minutos de su casa, y junto a su ingeniero de sonido de toda la vida, ha creado una colección de canciones que reflejan la tranquilidad de la grabación, y rebosan frescura. Salvo alguna colaboración puntual (un batería en dos canciones y coros de amigos y chiquillas no profesionales), él mismo ha grabado todo los instrumentos y se ha volcado en el proyecto como nunca lo había hecho antes. De ahí que lo haya titulado con su nickname en Twitter seguido de un forever.

Desde el primer momento, con ‘Another Loser Fuck Up’, la canción que entra efusivamente tras la intro, Owens deja claro que quiere contentar a sus seguidores de toda la vida. Es un tema que recuerda mucho a ese ‘Lust For Life’ que abría el debut de Girls. Pero no nos engañemos, Owens no se está copiando a sí mismo. Aquí hay más chicha, y el sonido no es tan primitivo como en aquella canción de 2009. Además, no es ni mucho menos la línea que sigue en el resto del álbum. Tan solo en ‘Selfish Feelings’ se va hacia ese camino en el que las guitarras suenan un poco más potentes; el resto es mucho más delicado.

Chrissybaby Forever” es un trabajo largo, en el que Owens no se deja nada en el tintero. Como ha demostrado en sus dos anteriores álbumes en solitario, no le tiene miedo a ningún estilo, y aquí también se deja llevar por lo que le pide el cuerpo en cada momento. Hay deliciosas canciones de pop juguetón como ‘Music Of My Heart’, que cuenta con un estribillo de lo más pegadizo, o ‘Me Oh My’, que tiene unas guitarras cristalinas y unos coros femeninos de lo más luminosos. Pero lo bueno es que no se queda ahí, y se atreve con el pop de aires sixties en ‘Heroine (Got Nothing On You)’, en la que se deja llevar por el sonido Doo-wop, o con un tema como ‘What About Love’, que, con esos coros juveniles, casi se convierte en una canción infantil.

La parte final del disco está protagonizada por el Christopher Owens más tranquilo y melancólico; ese que hacía grandes baladas en Girls. Aquí son más simples, pero igual de intensas. Quizá sobra alguna (la instrumental ‘Susanna’ parte un poco en dos el disco, y la aspereza de ‘Waste Away’ no pinta demasiado), pero ‘When You Say I Love You, I Love You Like I Do’ (otra vez los coros juveniles), y ‘To Take Care Of Myself Again’ son muy bonitas y te tocan la fibra sensible. Y el rollo acústico y feliz de ‘Come On And Kiss Me’ le deja a uno con una sonrisa de oreja a oreja.

En “Chrissybaby Forever”, Christopher Owens se olvida de los tics que inundaban sus dos primeros trabajos y se centra en lo que mejor saber hacer, que no es otra cosa que grandes canciones.

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