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Chad Valley “Young Hunger” (Loose Lips Records 2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Chad-Valley-Young-Hunger

Hasta hace un par de años, Hugo Manuel era otro de los muchos músicos que le daban al chillwave desde el salón de su casa, como Toro y Moi o Washed Out. Afortunadamente, ha sabido librarse de esa pesada etiqueta y hacer algo diferente a todo lo que venía haciendo hasta ahora.


Lo primero que descoloca de su debut en formato largo como Chad Valley es la producción. Es mucho más limpia y deja el lo-fi de lado. Para lograrlo ha contado con la ayuda de Jonathan Shakhovskoy, productor de gente tan dispar como Patrick Wolf o Shakira. Es algo que ya le da un punto extra (¿quién no está harto de los grupos que suenan a rayos?). Pero el cambio no se queda ahí; hay mucho más. El joven músico británico se ha empollado el manual de la música de los ochenta y ha llenado este disco de teclados como los de aquella época. Incluso deja salir a flote algún saxo que otro. Y es que en algún momento se pone la chaqueta con hombreras, se sube el pantalón hasta los sobacos y coquetea hasta con los nuevos románticos. Aquí se ha valido de la ayuda de unos cuantos amigos: en el disco encontramos las colaboraciones de Twin Shadow, El Perro del Mar o Active Child (muchos de ellos dan buena cuenta del vocoder; quizá en exceso).

“Young Hunger” comienza con I Owe You This, una tremenda ochentada donde George Lewis Jr (Twin Shadow) se hace un Spandau Ballet con un estribillo perfecto. Un listón muy alto para empezar, que se mantiene en Tell All Your Friends. Este es uno de esos momentos new-romantic que comentaba antes, donde Hugo Manuel despliega toda su artillería petarda. Sorprendentemente, no empalaga y funciona muy bien. Eso es algo que no podemos decir de Fall 4 You, en la que no aprovecha demasiado la voz de Glasser. La verdad es que él canta bien y no necesita de este tipo de colaboraciones para que las canciones triunfen. Esta semibalada con toques r&b le ha quedado excesivamente larga –pasan más de dos minutos hasta que encontramos algo relativamente interesante–. Pero bueno, el chico sigue empeñado en cardarse el pelo y lo siguiente que nos encontramos es un popurrí de synth-pop y africanismo saturado de vocoder, llamado My Girl.  Con la ayuda de Jack Goldstein (Fixers), Manuel se marca otro hit de pop ochentero que hará las delicias de los amantes de aquellos años. La colaboración con El Perro del Mar es la gran decepción del disco. Y es que cuando se empeña en ponerse más meloso y softie, patina. Este es el mejor ejemplo, pero también le pasa lo mismo con Fathering/Mothering. Vamos, que en estos temas aburre hasta a las piedras.

Parece que Hugo Manuel ha querido diferenciar un poco la primera parte del disco de la segunda. De ahí esa Intro que nos encontramos en medio y que da paso a la parte menos petarda de su debut. No es que ahora se haya olvidado de los ochenta, pero sí es cierto que deja un poco de lado el rollo new-romantic y llegan los bajos sintetizados y los ritmos más bailables. De hecho, si me dicen que está aprendiendo a bailar breakdance y que ha creado sus propias melodías para practicar, me lo creo. Ahí están Young Hunger y My Life Is Complete para demostrarlo. Para los que no tienen predilección por los ochenta, también hay algo, aunque poco: tan solo Up & Down, que recuerda a su faceta más chillwave (aunque ha robado descaradamente la línea de bajo del French Kiss de Lil Louis), y el final con Manimals (otro tema fallido lleno de épica que no va a ningún lado, aunque colabore Active Child)).

Si eres de esos que añora la década de los excesos estilísticos, este es tu disco. Y si los 80s no son lo tuyo, aléjate de él lo máximo posible.

 
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