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Cat Power, “Wanderer” (Domino 2018)

Autor: | @sergiomiro

Y volvió la voz. En los seis años transcurridos desde Sun (2012), el anterior disco de Cat Power, hemos descubierto innumerables nuevos artistas, muchas de ellas féminas repletas de poder creativo e interpretativo que podrían entenderse como evoluciones de la escuela que en su momento puso en marcha a su manera Chan Marshall. Podríamos llegar a pensar, como cualquier amante despechado que hace tiempo que no sabe nada de su expareja, que podíamos vivir bien sin ella. Pero basta con que su voz vuelva a sonar por los altavoces para darnos cuenta de que no es así, que esa llama sigue bien viva y que mientras ella quiera, será su voz la que nos lleve a sitios reservados para la más hiriente y hermosa de las músicas.

Todo lo que aquel Sun tuvo de experimental, sintetizado y… “pop” ha quedado para el recuerdo como listón de a lo máximo a lo que Marshall podría llegar con tal de acercar su música a las supuestas tendencias vigentes en el momento. De hecho, quizás espoleados por las buenas ventas obtenidas por ese trabajo, la discográfica Matador intentó empujar a Marshall a pulir aún más las aristas y convertirse en una especie de Adele del mundo “indie”. Ni que decir tiene que Marshall, quien históricamente ha sufrido quiebros serios en su salud mental entre otras cosas por las presiones de su relativa celebridad, mandó a los de Matador a paseo, rompiendo así una relación de dos décadas, y se llevó el proyecto de su décimo disco a una discográfica más sensible con sus inquietudes (el gato al agua se lo llevó Domino). No podía ser de otra forma: Marshall es sus aristas y quien ose intentar pulirlas es que no entiende de la misa la mitad.

Precisamente, el disco que ahora nos ocupa es un regreso a la esencia, a la belleza de las cosas sencillas, y a el tono confesional que, en esta ocasión, sirve para reconfortar a los que nos preocupamos por ella (“El doctor me dijo que estoy mejor que nunca / tendrías que haberme visto en el pasado / El doctor me dijo que no soy mi pasado / que finalmente soy libre”, canta en Woman). Hasta la portada sale de una foto espontánea en la que se coló su hijo, completada por ella misma con su dedo y el programa de rotulador del móvil. El DIY levado a la máxima expresión, con una ligereza que al final acaba haciéndonos sentir como en casa.

Casi hasta se podría decir que la secuencia de canciones está pensada para mandar a un recado a los que tuvieron la tentación de revestirla musicalmente con trajes de lujo. La apertura a capella con la canción que da título al disco nos regala a un coro de muchas Marshalls en su mejor vertiente gospel (el cielo, vamos). Seguidamente llega la bellísima In Your Face, sujeta apenas por un bajo que marca las negras, una sencilla línea de pianos y una percusión mínima. Que con tan poco sintamos que estamos ante una Cat Power de muchos kilates, deja claras muchas cosas.

Pese a todas estas arideces sonoras, no faltan en Wanderer elementos de disco grande. Tenemos la colaboración estelar de Lana Del Rey (que aquí parece deja de lado su habitual desidia sensual al cantar, y cambia de marchas para ponerse a la altura de la entrega que demanda el empoderado estribillo de la mencionada Woman), y hasta tenemos una versión de un éxito de Rihanna, Stay, interpretada con la misma inmersión emocional que Marshall dedicó en su día a sus revisiones de Dylan, Reed o Callahan.

Entre las muchas joyas que nos encontramos por el camino, la recta final nos deja con una suerte de ranchera espectral llamada Me voy en la que el castellano cantado se limita a las dos palabras del título “I am leaving / Me voy, me voy / Good has come”, pero que basta para concluir que si Chan nos dice ”me voy”, lo dejamos todo.

 

Valoración: 8,8

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