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Cameron Avery, “Ripe Dreams, Pipe Dreams” (ANTI, 2017)

Autor: | @sergiomiro

Para quienes lo vemos y lo contamos desde miles de kilómetros de distancia, puede parecer que la escena de Perth (Australia) está interconectada bordeando el incesto, hasta el punto de que todo lo que nos llega de allí se puede ligar en uno o dos pasos con la figura de Kevin Parker y sus Tame Impala. Cameron Avery es el más reciente de esos ejemplos: un multiinstrumentista que ha tachado todas las casillas requeridas, desde tocar la batería con Pond hasta girar como bajista de Tame Impala, pasando por su propia banda, The Growl, que se dieron a conocer mundialmente haciendo de teloneros de… (lo han adivinado) los Impala.

La cosa es que Avery parece dispuesto a romper ese cordón umbilical, al menos en lo que a propuesta musical y localización se refiere. Las canciones de su debut en solitario han sido gestadas desde su nuevo hogar americano (primero Los Ángeles, ahora Nueva York) y no podrían estar más alejada de la escena garajera/psicodélica que le alumbró.

Animado por su amigo Jonathan Wilson (quien coproduce y deja su impronta musical en un par de canciones aquí), Avery se ha lanzado a explotar su seductor barítono con una propuesta “vintage-molona” que bebe de referencias como Johnny Hartman, Sinatra, Elvis o Etta James. Se trata de una fórmula que, presentada con el lustre que le da una producción contemporánea, en realidad se integra a la perfección con los trabajos de The Last Shadow Puppets (en el caso de la canción ‘Wasted on Fidelity’ podríamos hasta hablar de mimetización). No en vano, fue el mismísimo Alex Turner quien, al margen de atiborrarle de consejos sobre el tipo de letristas a los que emular, le pasó el contacto de Owen Pallet para realizar los elegantes arreglos de cuerda del disco.

Predomina el tono romántico y decadente, aunque también hay apuestas más luminosas y poperas como ‘Disposable’ –muy en la onda de los (cada vez más escasos) temas alegres de Father John Misty– y un sorprendente giro al lado oscuro y contundente de Tom Waits o de Nick Cave en ‘Watch me Take it Away’.

Ya fuera con amigos o con músicos de alquiler, Avery quiso rodearse de lo mejorcito para poner la guinda a un disco que en un 70% tocó él en su integridad. De ahí que Ripe Dreams, Pipe Dreams” tenga una factura impecable y resulte una sorpresa más que agradable para cualquier oyente aficionado a ese tipo de sonoridades. Se agradece la apuesta, ya que en un principio todo fue financiado por su bolsillo, y reconforta saber que la cosa ha salido bien y que esta prometedora carrera tendrá continuidad en el tiempo.

Valoración: 7,9

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