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Camera Obscura “Desire Lines” (4AD, 2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

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Cuatro años sin Camera Obscura son demasiados. Además, me parece que no éramos pocos los fans que nos temíamos lo peor -la enfermedad de uno de sus componentes, ciertos problemas personales- ante la falta de noticias sobre nuevas canciones. Afortunadamente nos equivocamos y, como ya pudimos comprobar en el Primavera Sound -algunos afortunados también en otros lares-, los escoceses han vuelto a la actividad de la mano de Desire Lines, su quinto trabajo, grabado en Portland, con Tucker Martine en la producción –R.E.M., The Decemberists, Sufjan Stevens o Beth Orton-.

Ya la brevísima pero elegantemente orquestada Intro sirve para situar los parámetros en los que se va a mover el disco: una sensación de sosiego -en varios tramos incluso excesivo-, un sonido exuberante, pero menos recargado que el anterior disco My Maudlin Career, y una Tracyanne Campbell más omnipresente -¡bien!- que nunca.

Todos estos elementos se muestran en todo su esplendor en la inicial This Is Love (Feels Alright), un medio tiempo ligero y evocador, muy elaborado, que ahonda con gracia en esa senda, perfecta para románticas noches de verano en la playa. Troublemaker acelera el paso a ritmo de insidiosa melodía de teclado -instrumento que sobresale también a lo largo del álbum- regalándonos un tema magnífico de indie pop -a un paso del twee-.

En cambio, William’s Heart es el primer -no será el último- baladón de Desire Lines, y también el primer momento en que la languidez de la nueva propuesta de los escoceses puede resultar algo tediosa. Afortunadamente, la portentosa interpretación de Tracyanne y esa vibrante guitarra –Kenny McKeeve tiene varios grandes momentos en este álbum- sacudiendo toda la densa bruma que envolvía la canción la salvan del letargo a la que parecía condenada.

Sin dejar esa vaporosa cadencia llega la enorme New Year’s Resolution, retro y con un poso soul -esos coros- donde nuestra adorada -vale, antes de proseguir la reseña, lo admitiremos, cada vez que abre la boca Tracyanne servidor se derrite- vocalista vuelve a lucirse. Y es que los pesares del corazón parecen menos cuando los refleja -la letra es una de las mejores que ha escrito, reflejando la confusión e incertidumbre emocional de una relación en la encrucijada a la perfección- y claro está, los canta ella.

A partir de aquí entramos en una sucesión de temas animados seguidos de arrebatadas piezas lentas. Esta dualidad comienza con la ya conocida -fue elegida como primer single anticipo del disco- e infalible Do It Again. Eufórica y desatada, contiene la letra más “caliente” -se puede ser elegante a la par que explícito, ¿oído Pitbull y memeces por el estilo?- de su carrera hasta la fecha –“You were insatiable/I was more than capable/And you fought in my corner/Would you do it again?”-. Señores, es simplemente un indiscutible temazo pop.

Como decíamos, cambio radical, y bien radical, con Cri Du Coeur, segundo y desgarrador baladón, y para quien escribe, claro resbalón del disco, debido principalmente a la monotonía del tema, haciéndose excesivamente repetitivo y ampuloso con esa orquestación. Pero rápidamente llega Every Weekday, que sorprende con su tono desenfadado y descarados aires tropicales, que la banda sabe llevar con maestría a “su terreno”. Es un “vestido” nuevo para los de Glasgow, y contra todo pronóstico, les sienta muy bien.

Siguiendo el patrón anunciado, a continuación toca tema lento. Y ese es Fifth in Line to the Throne, sofisticada pieza de claro sabor añejo, espléndidamente orquestada y con mucho espacio para el lucimiento vocal de Tracyanne -y van…- y en mi opinión, la balada a destacar de Desire Lines, con una nueva guitarra brillante y una letra desoladora.

El tramo final de Desire Lines aguarda un par de sorpresas y otro tema para el recuerdo. Lo abre I Missed Your Party, que suena a fanfarria, a guateque de tiempos pretéritos con esas trompetas. Y aunque musicalmente no pasa de la mera anécdota, hay que destacar su letra, que no tiene desperdicio. Un divertidísimo compendio de razones -burdas excusas- para perderse la fiesta a la que había sido invitada -y donde evidentemente le partirán el corazón-, que incluyen, ahí es nada, bourbon, kool-aid, Billy Joel, Flashdance, y Walt Whitman.

A continuación le sigue Break It to You Gently, una de las joyas del disco, donde la banda simplemente hace magia y nos regala uno de esos estribillos eternos con los que los amantes del pop nos armamos de razones ante cualquier debate. ¿Para qué queremos hypes o pesados ocultos bajo cascos cuándo podemos tener a Camera Obscura? Y cerrando el disco tenemos a la homónima Desire Lines, donde el grupo se aventura por territorios estadounidenses, tanto en su sonido, Americana pura, como por su letra –I went to California/I needed sun, I warned you- otra curiosa colección de referencias –de Ginger Rogers a Badlands pasando por Carson McCullers– para relatar el camino, está vez de ida y vuelta, de su melancólica pero también más madura protagonista.

Desire Lines no es perfecto -las piezas más lentas y un par de temas prescindibles lastran el conjunto- pero si notable. Y tiene tanto de lo que disfrutar -las cuidadas melodías y su rica instrumentación, la añorada voz de Tracyanne, más sobresaliente que nunca, sus letras- que crece indefectiblemente con cada nueva escucha. En definitiva, Camera Obscura lo “han vuelto a hacer” en su regreso. Y es que lo bueno se hace esperar.

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