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Calexico “Algiers” (City Slang 2012)

Autor: | @indienauta

calexicoalgiers

Crear un estilo propio, identificable sobre la marcha, tiene muchísimo mérito, pero también esconde una encrucijada: ¿a dónde puedes ir una vez has tocado techo con ese sonido?


John Convertido y Joey Burns ya facturaron “el disco perfecto de Calexico”; se llamaba Feast of wire (2003), y era resultado del ascenso artístico que habían estado elaborando de manera gradual durante años, antes incluso de firmar sus obras como Calexico (en los tiempos en los que eran aliados perfectos de Howe Gelb en Giant Sand). Tan conscientes eran de que ya habían dicho su palabra definitiva, que lo siguiente que ofrecieron fue un giro radical hacia el rock denso y arisco en el disco Garden ruin, un esfuerzo que no terminó de convencer a nadie (y hasta cabreó a los muchos que no conciben a Calexico sin mariachis ni ambientes fronterizos).

Después de reconciliarse con su público con un Carried to dust (2008), un disco que jugaba a todas sus bazas seguras –sin aportar nada nuevo-, eligieron darle un matiz europeo a su nuevo trabajo. Al final, la grabación en el continente de la Reina Merkel no fue posible, por lo que optaron por irse a la cuidad más europea de Estados Unidos: Nueva Orleáns. El resultado es este Algiers que ahora nos ocupa.

“¿Hacía falta irse tan lejos para grabar esto?”, dirán los que no creen en el situacionismo como arma de inspiración. Este humilde indienauta no tiene la respuesta, ni sabe si el disco habría sonado parecido de haber sido grabado, por ejemplo, en Murcia. Lo que sí es cierto es que poco hay aquí de lo que se ha llegado a acuñar como el “sonido Nueva Orleáns”: los pianos que suenan son más atmosféricos que rítmicos, y la sección de metales está más cerca de Jorge Negrete que de Allen Toussaint. Si acaso, un tema como Splitter (de lo más alegre y accesible del disco), parece tomar prestado algún fraseo del soul clásico, aunque la melodía vocal sea totalmente popera. Y luego, claro, está la influencia del jazz en toda su grandiosidad, eternamente presente en el baqueteo preciso y sugerente de Convertino, y en algún pasaje electrizante de trompeta asordinada.

Por encima de toda consideración, está el hecho de que Convertino y Burns son muy, pero que muy buenos, y que a su contrastado crédito como creadores de atmósferas (la segunda mitad de Sinner in the sea es como para desmayarse), han unido una decente colección de canciones. Tan sólo en un par de momentos (Fortune teller, Better and better), la banda da la sensación de perder fuelle, aunque por suerte el cómputo global les es lo suficientemente favorable como para que no se lo tengamos en cuenta.

Especialmente estimulante es la sección más mestiza y latina del disco, personificada en dos canciones: No te vayas y la vibrante Puerto. Esta vez, no han contado con Amparo Sánchez, y la voz de Jairo Zavala (Depedro) se deja notar mucho menos, lo cual no deja de ser una pena. De hecho, el micrófono principal en No te vayas queda reservado para el trompetista Jacob Valenzuela, que acomete la misión en apasionado spanglish. Esa canción, por cierto, me hizo pensar que Calexico serían bien capaces de hacer por la Pantoja lo mismo que Rick Rubin hizo por Johnny Cash. Mientras se plantean esa opción de facturar “grandes obras de ocaso” a estrellas de la canción melódica hispana, Burns y Convertino pueden seguir haciendo discos como este Algiers, que no merecerán queja alguna, por más que ya su sonido no parezca esconder rincones por explorar.

 

 

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