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Calavera, “Exposición” (Mont Ventoux, 2017)

Autor: | @sergiomiro

Si ya con sus EPs llamaron la atención de crítica y público de morro fino, Calavera se han tomado en serio la determinación de que un disco de larga duración pueda casi ser entendido como el “kilómetro 0” de un proyecto medianamente ambicioso. Y es que a ellos ambición les sobra y por eso se han tomado todo el tiempo del mundo. Que una banda como los Eagles se pegara meses en un estudio de grabación es historia común de los días de oro del rock, pero que un grupo debutante zaragozano haga lo mismo desde la independencia y usando tres estudios diferentes en tres puntos de la geografía española es una bendita rareza que nos indica que Calavera no son unos “indies” cualesquiera.

No hace falta sumergirse demasiado en “Exposiciónpara corroborar que han conseguido con creces el salto de calidad ambicionado. El disco tiene un sonido y una producción espectaculares, algo en lo que ayuda también Carasueño, quien se ha implicado como suele hacer en todas sus grabaciones aportando su sapiencia tras la mesa de mezclas, en los arreglos y con muchos de los sintetizadores que pueblan cada una de las inmaculadas canciones.

Suceden tantas cosas por minuto, que podríamos llenar párrafos con descripciones de las ideas sonoras y musicales (en la página web de Carasueño encontramos un texto así de rico y detallado para descifrarnos los secretos de la maravillosa ‘Esqueleto’, y esa es tan sólo una de las diez aquí contenidas). Pero nada de este envoltorio importaría si no tuviéramos melodías que lo sujetasen, ni letras que hicieran justicia a la cantidad de evocaciones que nos llegan con la música.

Calavera son ante todo una banda de pop tradicional, aunque la elaboración detrás de este disco haya otorgado protagonismo a los teclados por encima de las normalmente dominadoras guitarras, y haya hecho que las baterías orgánicas convivan con programaciones varias. Los guiños a los modus operandi de bandas y productores de los 80 son constantes, y al mismo tiempo Calavera asimilan las mejores enseñanzas de las bandas españolas que ahora triunfan en cualquier festival (sí, las cuatro que a todos les pueden venir a la cabeza), pero con una sensibilidad que me recuerda más a bandas que por desgracia no abundan por aquí, como los argentinos Babasónicos o los mexicanos Zoe.

Valoración: 7,8

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