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Broken Bells, “After The Disco” (Columbia, 2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Si siguiéramos a rajatabla el proceso cíclico por el que se rigen las modas, ahora mismo estaríamos con el revival del grunge y la escena alternativa de los noventa. Ese revival está empezando a llegar, pero no termina de explotar –en parte, es porque los setenta y los ochenta se niegan a irse a otra vez–. Una buena prueba de ello es este nuevo trabajo de Broken Bells, que se sumerge en la música disco de los setenta, y en el rock progresivo de aquella década.

Las canciones de este disco son la banda sonora perfecta para el día después de una noche de fiesta”. Estas declaraciones de James Mercer y Danger Mouse nos dan una idea de por dónde van los tiros en estos 45 minutos de música. En ellos encontramos dulces baladas con las que pasar los dolores de cabeza, aunque no es un disco para pasar la resaca tirado en el sofá. Lo que predomina en “After The Disco” son los temas que incitan a ponerse en marcha otra vez. Digamos que es el paso intermedio entre la “muerte” del día después y el desfase de la siguiente noche. Un claro ejemplo de este tipo de temas es After The Disco, el segundo single del álbum. Tiene su toque disco, con su falsete y su estribillo grandilocuente, pero no es una canción para desfasar en la pista de baile a las cinco de la mañana. Es de lo mejor del disco, aunque no es el único tema notable que tira de este rollo. Ahí están Holding On For Life, que no deja de ser un pequeño homenaje a los Bee Gees (menudo falsete se marca Mercer en el estribillo) y, sobre todo, Control, donde encuentran el punto perfecto entre el pop y el disco. Además, tiene un estribillo de lo más contagioso y potente (“Well You Gotta Give it up, Give it up, Give it up…”).

Donde no están tan acertados es en los cortes más calmados, en parte porque han elegido un camino excesivamente difícil (si te fijas en Yes y Asia, tienes muchas posibilidades de cagarla). Salen airosos en Leave It Alone, más que nada porque tiene un toque más folk y, aunque se les escapa un solo de guitarra, tiene su punto. En el resto fallan estrepitosamente. Afortunadamente, de vez en cuando se salen por la tangente y se van hacia sus respectivos proyectos paralelos. Creo no andar muy errado si digo que Perfect World podría ser un remix de una canción de The Shins –es uno de los momentos álgidos del disco–. Y en The Changning Lights parece que Danger Mouse mete más mano y suenan muy soul.

Por cierto, Danger Mouse ha declarado que Broken Bells ya es su proyecto principal. Si siguen por este camino, no se arrepentirá de la decisión. Solo tienen que reparar algunas pequeñas grietas

 

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