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Brocker Way, “Wild Wild Country OST” (Western Vinyl)

Autor: | @sergiomiro

El paradigma del mundo audiovisual ha cambiado, y puede que este disco sea uno de los mejores ejemplos que podemos esgrimir en estos momentos. Las bandas sonoras de los documentales rara vez han alcanzado los circuitos comerciales (a no ser que se trate de docus musicales, pero eso es hacer trampa). Las series de televisión tampoco parecían un terreno especialmente jugoso para que los grandes compositores dieran sus mejores partituras. Y no hablemos de las plataformas de TV en streaming, que hasta hace poco como mucho se tenían que conformar con vivir de manera oficial o en listas de fans en las otras plataformas que se dedican al streaming musical.

Pues bien, al publicarse en formato físico la banda sonora de Wild Wild Country, se han contradicho todos y cada uno de esos dogmas, pero es que parece que estos son los nuevos tiempos y que tendremos que acostumbrarnos a ver el logo de Netflix también en las portadas de nuestros CDs. También toca reconocer que, aunque se tratase de una serie documental, Wild Wild Country ha conseguido trascender su formato y se ha convertido en un auténtico fenómeno cultural con su detallada y fascinante narración sobre cómo el gurú Baghwan Shree Rajneesh invadió un pueblo estadounidense para construir una gigantesca comuna con sus propias leyes y dispuesta a plantar cara a cualquiera que pudiese obstaculizar sus opacos planes.

Así que aquí tenemos la banda sonora original, por raro que pueda parecer, creada con un presupuesto ajustado con una orquesta de doce músicos (más alguna guitarra, toques de percusión y algún sintetizador) por Brocker Way, que es además hermano de Chapman y Maclain Way, los responsables de la ahora icónica serie documental. Se trata de una serie de piezas instrumentales que se mueven entre la hermosa y delicada atmósfera propia de la idea de construir un mundo nuevo en el vasto horizonte de la América profunda, y la inquietante amenaza que representa la tropa naranja comandada por Baghwan y su indescriptible discípula, Sheela.

Obviando algún pasaje especialmente cautivador, no diría que se trate de una música que se sujete por sí misma a oídos de los que no son consumidores habituales de bandas sonoras, pero tampoco resulta molesta ni excesivamente ligada a desarrollos argumentales si la tenemos como escucha casual. Especialmente plausible, por obviar caminos trillados y -ejem- apropiacionismos culturales, es la decisión de no incluir melodías tópicamente indias o místicas, ni instrumentos como el sitar, la tabla o la tambora.

Imagino que muchos de los que han sabido de la edición de este disco estarán ahora decepcionados al ver que no se trata de la breve pero certera selección de canciones que realizó el supervisor musical (y co-fundador del siempre interesante sello Secretly Canadian) Chris Swanson. Una visita a la lista creada en Spotify demuestra que esas canciones de sueva americana a cargo de nombres como Bill Calllahan, Kevin Morby, Damien Jurado, Timber Timbre o Bill Fay funciona maravillosamente bien como conjunto.

Valoración: 6

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