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Britta Phillips, “Luck or Magic” (Double Feature Records, 2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Britta-Phillips

Ahora que el pop femenino se ha reducido a divas del r&b y a chicas jóvenes (medio desnudas) que solo piensan en bailar, es todo un gustazo encontrarse con un disco como el de Britta Phillips. La norteamericana es una vieja conocida del mundo independiente, donde ha logrado el reconocimiento formando parte de Luna y Dean & Britta, pero hasta ahora no se había lanzado con una carrera en solitario. Una carrera que se abre con un trabajo sólido, en el que demuestra que la experiencia es un grado, y que nunca es tarde para comenzar un nuevo proyecto.

Luck or Magic” tenía que haber sido el fruto de una colaboración con el músico Scott Hardkiss, en la que Britta componía las canciones con el piano, y Hardkiss les daba su toque electrónico, pero la repentina muerte de este último en 2013, dejó el proyecto aparcado. Ahora, que ha terminado su gira de reunión con Luna, ha rescatado parte de esas grabaciones, y junto a Eric Broucek, productor de LCD Soundsystem y The Juan Maclean, y con la ayuda del batería Roger Brogan (Spectrum) y de su famoso marido (Dean Wareham), ha sacado uno de los discos más bonitos de la temporada.

Cinco canciones nuevas y cinco versiones: eso es lo que nos ofrece Britta en su debut. Eso sí, aunque algunas composiciones no sean suyas, el disco sigue una línea muy definida. Se podría decir que lo suyo es el pop elegante, con algo de electrónica sedosa, y un cierto regustillo a décadas pasadas. Ahí está esa preciosa versión del ‘One Fine Summer Morning’ de Evie Sands, en la que respeta el toque folk, algo hippie, que tenía la canción original, pero también le impregna algo de actualidad. Algo que también hace en su enorme revisión del ‘Fallin’ in Love’ de Dennis Wilson, en la que sorprende creando un tema de dream-pop épico y grandilocuente. Más comedida está en su homenaje al ‘Drive’ de The Cars, que es mucho más minimalista y tranquilo. Las dos son una delicia, pero donde más acierta interpretando canciones de otros, es en ‘Wrap Your Arms Around Me’. Esta canción, que aparecía en el primer álbum en solitario cantado en inglés de Agnetha Fältskog (la rubia de ABBA), es todo un hit de pop, directo y pegadizo, y cuenta con un estribillo enorme. Lástima que el público esté a otras cosas.

¿Qué hay de los temas propios? Lo normal es que, estando al lado de algunos clásicos de la música, sus canciones se resientan, pero no, salen muy bien paradas. El mejor ejemplo lo tenemos en esa ‘Daydream’ inicial, en la que se alía con una orquesta y se pone de lo más cinematográfica, o el buen pop, simple pero efectivo, de ‘Do It Last’ y ‘Luck or Magic’. Pero es en ‘Million Dollar Doll’ en la que da lo mejor de sí. Esta canción, abiertamente electrónica, y tremendamente comercial, sirve de ejemplo para ver que, en estos días, también se puede hacer buen pop, elegante y directo, que no necesita de los tópicos del genero para salir adelante.

Ha tardado un tiempo en lanzarse con una carrera en solitario, pero la espera ha merecido la pena. Ahora solo queda que el público responda como es debido.

Valoración: 8,1

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