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Bob Moses, All in all/Days gone by (Domino 2015)

Autor: | @sergiomiro

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Hay una sensación de estar ante algo importante con Bob Moses y, sobre todo, con su disco de debut. Artistas que generen producciones interesantes en torno a la música electrónica y al dance hay muchos -y siguen llegando- pero estos neoyorkinos lo han sabido acompañar de un cuidado por la composición y de una elegante elección de instrumentos vintage (guitarras eléctricas y teclados setenteros) que casan perfectamente con sus ritmos a base de bajos extra-graves y cajas orgánicas.

La propia historia de cómo Tom Howie y Jimmy Vallance decidieron juntar fuerzas bajo el nombre de Bob Moses sirve de explicación sobre el resultado final. Jimmy era un mago de las programaciones cansado de dar vueltas sobre los mismos tipos de sonidos “trance”, mientras que Tom poseía grandes cualidades como cantante y compositor, pero no estaba del todo convencido de querer acabar como cantautor al uso. Cuando Jimmy vio que con sus compañeros de escena solo se podía hablar de beats, y sobre todo cuando coincidió en el estudio con otros artistas que ni siquiera sabían quienes eran Led Zeppelin, decidió cambiar de rumbo y Tom apareció en su camino en el momento justo.

Antes de que sus propias canciones se defendieran solas, adornaban sus presentaciones en directo con personales versiones de Radiohead y de James Blake, otros dos ingredientes que se antojan claves en su receta final.

De ahí a que el mismísimo sello Domino les propusiera grabar un LP, tampoco se tardó tanto. De hecho, ese recorrido de dos años (2012-2014) queda recopilado en All in all, donde podemos degustar de una tacada los tres EPs que generaron todo el justificado interés en el dúo. No falta aquí la célebre All I want, uno de los mejores ejemplos de la psicodelia bailable de melodía arrastrada que bien podría haber venido firmada por unos Stone Roses más metidos en el House. También se incluyen las dos versiones de Hand to hold que vienen a deconstruir la personalidad de Bob Moses: por un lado la absolutamente electrónica, y por otro lado, la misma melodía sosteniéndose a la perfección en una versión a base de guitarras acústicas.

Siendo una gran colección, All in all palidece en comparación con el gran salto que representa Days gone by, el primer disco oficial. Tal y como avisaban los singles de adelanto Talk y la contagiosa Too much is never enough (digna de sus compañeros de sello Hot Chip), Tom y Jimmy han profesionalizado su sonido y pulido sus canciones haciendo que envoltorio y contenido conformen una unidad indivisible.

Tearing me up es lo que haría Sting (no salgan corriendo) si aún molara y si entendiese de verdad de qué va la electronica contemporánea; Keeping me alive mantiene algo de la fría épica de los primeros discos de Massive Attack; y así hasta completar diez cortes cuyo único “pero” podría ser una cohesión sonora demasiado excesiva para sus setenta minutos de duración.

Está por ver si Days gone by puede ser el Dummy de su generación, pero de momento Bob Moses se han ganado nuestra cabeza y nuestras piernas.

 

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