Publicidad

Blood Orange “Cupid Deluxe” (Domino Records, 2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Blood-Orange-Cupid-Deluxe

Dev Hynes se especializado en mutar para cada nuevo trabajo que saca al mercado. Ya no solo porque en apenas diez años haya tenido tres bandas, sino porque del primer trabajo de Blood Orange al segundo hay una diferencia considerable. No en la cuestión estética, donde sigue convertido en un neoyorquino de los ochenta, pero sí en la línea general del álbum. En su primer trabajo como Blood Orange se iba hacia un estilo mucho más guitarrero y, por momentos, parecía un Billy Idol con raíces negras que trataba de olvidarse de estas. Digamos que no se atrevió a hacer lo que ha hecho en este disco, que no es otra cosa que un repaso a la música negra de los ochenta. Por aquí encontramos funk, r&b, algo del soft-pop de aquellos años, hip-hop, y hasta algún toque caribeño. Todo está muy bien fusionado y tiene una producción espectacular, lo que no nos sorprende en absoluto –estos últimos años ha producido el gran éxito de Solange (Losing You) y la mejor canción de Sky Ferreira (Everything is Embarrassing)–.

Cupid Deluxe es un disco lleno de colaboraciones, en el que ponen voces las cantantes de Chairlift y Friends (esta última es su novia), y donde amigos suyos como Kidness, Dave Longstreth de Dirty Projectors y Clams Casino le ayudan con la música. Es muy habitual en estos discos de productores que, normalmente, suelen resultar fallidos y demasiado eclécticos. Pero este no es el caso, ya que Hynes consigue llevar una línea coherente durante todo el trabajo, y esas colaboraciones se adaptan de estupendamente. También es cierto que es, casi, un disco conceptual en el que Hynes homenajea a esos jóvenes marginales de los ochenta, muchos de ellos gays que huyeron de sus casas hacia Nueva York para vivir su sexualidad sin tapujos. La gran mayoría se encontraron con las miserias de una ciudad demasiado dura, que nada tenía que ver con el Nueva York de estos últimos años, y acabaron, en muchas ocasiones, de forma trágica. Ese tema central ayuda a que todo lo que ha plasmado Hynes en el disco tenga mucho más sentido.

Una de las cosas que más se echaban de menos en su primer trabajo eran hits potenciales. Aquel disco sonaba de maravilla, pero a muchas canciones les faltaba ese estribillo perfecto para convertirse en un éxito. Aunque sigue pasando en algunos temas de este álbum, ocurre mucho menos. Además, tiene tres o cuatro canciones que rozan la perfección. Es cierto que You’re Not Good Enough sobresale entre el resto y es, desde ya, uno de los temas de 2013, pero alguna más se le queda cerca. Ahí está Uncle ACE (dedicada a los chavales que vivían en el metro), que tiene un final apoteósico con una instrumentación de lo más loca; o el toque soft-pop con coros angelicales de Chosen (ese saxo le delata); o el hip-hop old-school de Clipped On; o esa joya llamada Time Will Tell, con la que acaba el disco de una manera inmejorable. Curiosamente, esta canción la hizo con retales de otras letras suyas, ya que según cuenta, se le acabó la inspiración para componer otro tema (sinceridad ante todo). Pero la otra gran joya del disco es Chamakay, la primera canción que escuchamos de este trabajo, en la que ahonda en las raíces caribeñas de su madre (algo que también se puede ver It Is What It Is). Es diferente a casi todo lo que encontramos en el resto del disco: se olvida del r&b y del soul y nos deja un tema muy cálido acompañado de la voz de Caroline Polachek, que le da a la canción un pequeño toque experimental que la hace mucho más interesante.

Sin duda alguna, tenemos Dev Hynes para rato. Y bien que nos alegramos, ya que este disco es de lo mejor que ha salido estos últimos meses de 2013.

To Top